miércoles, 4 de mayo de 2016

Un notosaurio soriano

Retomamos Dinosaur Renaissance (¡tres entradas en dos semanas seguidas, increíble!) para hablaros de un nuevo artículo en el que he colaborado junto con investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, del Departamento de Geociencias Marinas y O.T. de la Universidad de Vigo, y de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid. Este trabajo forma parte de mi tesis doctoral así que, por supuesto, trata sobre sauropterigios del Triásico. Se ha publicado en la revista Journal of Iberian Geology y se titula "First Triassic tetrapod (Sauropterygia, Nothosauridae) from Castilla y León: evidence of an unknown taxon for the Spanish record". Si gustáis, os cuento de qué va esta historia. 

Un hambriento Nothosaurus se zampa a un desdichado reptil arcosauromorfo del género Macrocnemus (la imagen pertenece a la Universidad de Zurich y no encuentro al autor del dibujo... ¿un tal Scheffold, si hacemos caso de la firma?).

Tenemos que remontarnos hasta los años 80, cuando una de las firmantes del artículo, Soledad García Gil, de la Universidad de Vigo, realizaba su tesis doctoral "Estudio sedimentológico y paleogeográfico del Triásico en el tercio noroccidental de la Cordillera Ibérica (Provincias de Guadalajara y Soria)". Durante sus trabajos de campo, encontró en las cercanías de la localidad de Fuencaliente de Medinaceli (Soria, Castilla y León), unos restos vertebrales pertenecientes a un tetrápodo del Triásico. Sin embargo, aunque estos elementos fueron pasando por varias manos, permanecieron sin estudiar durante varios años. Finalmente, se me concedió la oportunidad de trabajar con ellos como parte de mis estudios de doctorado.

Algunos de los restos en cuestión: elementos vertebrales de un reptil del Triásico de Fuencaliente de Medinaceli (podéis ver que los pobres no son muy abundantes ni están especialmente bien preservados). 

Los restos se encontraron en facies Muschelkalk, en niveles datados como Ladiniense (es decir, 242 a 235 millones de años, en el Triásico Medio). Las vértebras presentan una serie de caracteres que permiten clasificarlas como pertenecientes a un miembro de Sauropterygia. Tienen, además, una serie de rasgos en común con el notosaurio Nothosaurus giganteus, el cual, según otros autores, presenta vértebras con una combinación exclusiva de caracteres: arcos neurales masivos, espinas neurales bajas, procesos transversos altos y poco prominentes... etc. No nos vamos a poner demasiado técnicos, pero el caso es que la morfología de las vértebras de Fuencaliente de Medinaceli coincide con aquella supuestamente exclusiva de Nothosaurus giganteus

Reconstrucción idealizada de las vértebras de Fuencaliente de Medinaceli en vista lateral (izquierda) y en vista dorsal (derecha). Abreviaturas: ns - espina neural; poz - postzigapófisis; prz - prezigapófisis; tp - proceso transverso; zph - zigosfeno.

Sin embargo, somos conscientes de que solo contamos con unos pocos huesos fragmentarios, y que además las vértebras no son los elementos más informativos dentro de los sauropterigios; la mayoría de las clasificaciones entre géneros y especies se basan en caracteres craneales. Además, hay varias especies de Nothosaurus de las cuales no se conocen todavía elementos postcraneales en detalle. Por lo tanto, en el trabajo clasificamos estos restos como Nothosaurus cf. giganteus, es decir, creemos que pertenecen a la especie Ngiganteus pero no tenemos suficiente evidencia como para afirmarlo con certeza. Nothosaurus giganteus es una de las mayores especies que existieron de Nothosaurus, alcanzando varios metros de longitud, y sin duda debió de ser uno de los mayores depredadores de su entorno. Sus restos se han encontrado en el Triásico Medio y en el Triásico Superior temprano de Europa central, los Alpes italianos e Israel, pero nunca en la península ibérica. Su presencia en el Triásico Medio ibérico, por lo tanto, sería bastante congruente con su registro espacial y temporal. 

Otros restos vertebrales de Nothosaurus del registro español.

Incluso aunque no estemos seguros de que las vértebras de Fuencaliente de Medinaceli pertenezcan a la especie N. giganteus, nos aportan igualmente importante información. Se conoce registro de otros fósiles de Nothosaurus en la península ibérica (ver imagen superior). Sin embargo, las vértebras recuperadas presentan una morfología bien distinta respecto a las de nuestro notosaurio soriano: sus procesos transversos son cortos y prominentes (justo al contrario que los de Fuencaliente de Medinaceli), y sus espinas neurales son muy altas. Este carácter se utiliza dentro del género Nothosaurus para diferenciar especies: las espinas bajas (como en N. giganteus) se consideran primitivas, mientras que las altas se toman como un rasgo derivado. Así pues, la morfología de las vértebras de Soria indica que pertenecen a una especie de notosaurio distinta a las de las otras de la península (más emparentadas, quizás, con la especie tipo, Nothosaurus mirabilis). Por lo tanto, existen evidencias en el registro fósil de, por lo menos, dos especies de Nothosaurus en el Triásico español. 

Fotografía por Nesihonsu.

Aunque escasos, desarticulados, rotos y erosionados, los restos vertebrales de Fuencaliente de Medinaceli son muy informativos. Para empezar, podrían (y recalco el "podrían", ojo) suponer la primera evidencia de Nothosaurus giganteus en la península ibérica, taxón hasta ahora desconocido en nuestras tierras. En segundo lugar, proporcionan una importante prueba a favor de la presencia de dos especies distintas de Nothosaurus en el registro ibérico. Y, finalmente, constituyen el primer hallazgo de un sauropterigio triásico tanto en Soria como en Castilla y León (comunidad sin registro de tetrápodos de esta época hasta el momento). 

No está mal para un notosaurio soriano, ¿verdad?

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miércoles, 27 de abril de 2016

Dinosaurios con plumas: cuando se olvida la ciencia y aparece la moda

Hemos hablado mucho de las plumas, su origen y los linajes de dinosaurios en los que aparecen. La realidad es indudable: el único linaje vivo de dinosaurios son las aves, y en formas no avianas existen evidencias de la presencia de plumas o estructuras homólogas (esto es, que no solo tienen un mismo origen embriológico y están hechas del mismo material, sino que en algún momento en la evolución del grupo se transforman en las plumas anatómicamente modernas).

Es por ello que no debería resultar extraño ver dinosaurios no avianos emplumados en las reconstrucciones artísticas de estos animales. No obstante, al igual que a estas alturas dibujar un Sinosauropteryx con la piel desnuda y sin patrones bandeados en la cola es ir en contra de la evidencia innegable, dibujar un Carnotaurus emplumado es olvidarnos de que conocemos parches de su piel situados en prácticamente todo el cuerpo, y todas ellas consisten en escamas.

Lo sentimos mucho, pero esta reconstrucción, pese a ser de mucha calidad artística, es tan incorrecta por incongruente con la evidencia como lo son los escamosos"raptores" de Jurassic Park (pese, también, a su calidad artística).

En concreto, la extensa publicación de Bonaparte de 1990 sobre los parches de piel los describe así: "Se hallaron varios fragmentos de impresiones de piel, bajo el lado derecho del esqueleto. Corresponden a distintas partes del cuerpo. Uno corresponde a la región cervical, asociado a costillas cervicales anteriores. Otro fragmento corresponde con el área escapular, cerca de la cavidad glenoidea [N del T. Es decir, por encima del hombro]. Dos fragmentos corresponden a la región torácica, asociados a la región medio-proximal de las costillas [N del T. Es decir, más cerca de la espalda que del vientre]. El mayor fragmento corresponde con el área inferior de la región proximal de la cola. Parece existir poca variabilidad entre los fragmentos. La superficie de la piel está formada por protuberancias bajas y cónicas de entre 4-5 cm de diámetro, con una ligera quilla, y separadas entre ellas entre 8 y 10 cm. La superficie entre estas protuberancias está formada por pequeños y poco desarrollados gránulos de 5 mm". Ni rastro de plumas. Y, si unimos estos puntos entre ellos, la superficie dorsal donde pudieran existir plumas es pequeña.

Sí amigos, esta pequeña entrada es una crítica a las modas. Y sí: emplumar dinosaurios es una moda, igual que reconstruirlos escamosos. Antes de que se me tire todo el mundo a la cabeza, volved arriba y leed los dos primeros párrafos atentamente. Reconstruir plumas en dinosaurios para los que hay evidencia (directa o indirecta por contexto evolutivo/filogenético) no es moda: es incorporar la evidencia disponible a la reconstrucción. No obstante, emplumar organismos para los que existe evidencia aplastante de escamas sí es moda (como lo son también los "velociraptores" de Parque Jurásico).

Arriba, Carnotaurus, con las impresiones de piel halladas situadas en su cuerpo según la descripción de Bonaparte. Abajo, un abelisaurio emplumado por Davide Bonadonna, con las impresiones de Carnotaurus superpuesstas. Conclusión: le sobran plumas.

Veamos Carnotaurus: en la publicación original se habla de parches de impresiones de escamas asociados a los huesos del cuello, hombros, costados y cola del dinosaurio. Reconstruir a este animal con plumas por doquier y sin escamas (como las ilustraciones que acompañan al post) es ir más allá de toda evidencia. Otra cosa es añadir un penacho decorativo en la nuca (display) que pudo haber estado ahí y no haberse preservado. Pero habiéndo preservado escamas en la práctica totalidad del muestreo queda muy claro que Carnotaurus estaba mayoritariamente cubierto de escamas, y cualquier otra representación no es fiel a la realidad. Como dibujar un gato con escamas, o un pez emplumado: pertenecería al ámbito del paleoartismo, no del paleoarte.

Como conclusión yo comentaría que pese a que sabemos que los dinosaurios tenían pumas, y que con muy alta probabilidad todos ellos tenían el potencial genético para desarrollarlas (es decir, que el carácter sería común a todos los dinosaurios) también había dinosaurios sin plumas. O, en todo caso, las plumas habrían cubierto una superficie pequeña de toda su anatomía. Ante la ausencia de evidencia, siempre es mejor usar el contexto filogenético (es decir, los dinosaurios más cercanamente emparentados que sí presentan evidencia) para reconstruir la apariencia de un dinosaurio para el que no se conoce evidencia. Pero cuando se conoce evidencia bien contrastada, añadir plumas "porque los dinosaurios tenían plumas" es un error del mismo tipo que reconstruirlos escamosos "porque los dinosaurios son reptiles y tendrían que tener escamas" cuando existe evidencia de plumas.

lunes, 25 de abril de 2016

El T.rex de Jurassic Park es real (o casi...)

Ante todo, una disculpa con los lectores de este blog. Lo actualizamos mucho menos de lo que querríamos. Este blog es una aventura en la que nos embarcamos hace 4 años cuando terminábamos nuestros estudios previos al doctorado, el cual nos deja menos tiempo libre del que quisiéramos, pero está claro que no queremos dejarlo morir, y lo actualizamos siempre que tengamos alguna cosa interesante que compartir. Así que, ¡vamos a ello!

En este blog hemos hablado varias veces acerca del tiranosaurio de la cinta Jurassic Park. En nuestra opinión es, pese a sus fallos, uno de los mejores dinosaurios de la cinta original en cuanto a fidelidad con el conocimiento científico: no solo su aspecto físico, sino que algunas pinceladas de sus capacidades físicas no se alejan mucho de las calculadas para este animal.


Arriba el fantástico animatrónico a tamaño real de Tyrannosaurus durante el rodaje de Jurassic Park. Abajo, los estudios de Stan Winston durante la pre-producción de la película, donde puede verse el cráneo que usaron para elaborar el animatrónico de la película.

Pero no solo se trata de un buen trabajo artístico y científicamente correcto desde lo superficial. Hace poco la web Jurassic Park Legacy compartió en Twitter unas fotos del cráneo que usaron en Stan Winston Studios para la creación del animatrónico a tamaño real de este animal, y me llevé una grata sorpresa nada más verlo: el tiranosaurio de esta película está directamente inspirado en un fósil real de Tyrannosaurus rex del cual también hemos hablado antes en este blog, AMNH 5027.

AMNH 5027 es el segundo ejemplar publicado de Tyrannosaurus rex, a principios del siglo XX. Mucho más completo que el holotipo de la especie (en su momento AMNH 973, desde hace varias décadas CM 9380), fue el primer tiranosaurio que se encontró con un cráneo completo y muy bien preservado, el más completo conocido hasta finales de los años 80 y el único montado en todo el mundo hasta mediados del siglo XX.

Comparando mediante anatomía comparada AMNH 5027 (arriba) con el cráneo usado por los artistas de Stan Winston Studios para producir el impresionante tiranosaurio de la cinta (abajo). Si contamos el número de dientes de la mandíbula superior podemos ver que no solo son los mismos, sino que para la misma posición tienen exactamente el mismo tamaño.

Nada más ver la foto en Twitter identifiqué el cráneo como perteneciente al del animal de Nueva York. Uno tiene sus debilidades y frikismos, y este ejemplar de tiranosaurio me fascinó siempre de niño, cuando me quedaba embobado observando durante horas la réplica de su cráneo en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, de modo que algo se mueve en mí cuando lo veo. Un análisis más detallado reveló su identidad, y hay al menos 3 evidencias que lo permiten identificar muy bien: 

  • 1. Evidencia histórica - A comienzos de la década de los 90, AMNH 5027 era el único Tyrannosaurus con un cráneo completo y presente como réplica en muchos museos. Sue y Stan estaban siendo o bien excavados o bien preparados. Cierto que en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles tenían entonces ya expuesto el ejemplar LACM 23844, de mayor tamaño que el AMNH 5027. No obstante, un rápido vistazo al morro de ese ejemplar o a sus dientes deja muy claro que no se corresponde con el cráneo que tenían en Stan Winston Studios, lo que nos lleva a la siguiente evidencia. 
  • 2. Evidencia anatómica - Aparte de ser muy parecidos en proporciones generales y en el contorno de sus cráneos, el 5027 y el usado en la producción de Jurassic Park tienen el mismo número de dientes. Y no solo el número es el mismo, sino que los tienen del mismo tamaño para la misma posición en la mandíbula, algo que es una evidencia importante, pues sabemos que los dientes de los dinosaurios crecían continuamente, y sería algo muy improbable encontrar 2 cráneos de tiranosaurio con la misma proporción de todos los dientes. Pero no solo hay evidencia anatómica. Pasemos pues al siguiente punto:

Comparando desde la tafonomía el cráneo de AMNH 5027 (arriba, réplica que se encuentra en el WitmerLab de la Universidad de Ohio) con el cráneo usado por los artistas de Stan Winston Studios para producir el impresionante tiranosaurio de la cinta (abajo). Destacar que el cráneo está ligeramente aplastado en sentido dorso-lateral, quedando los cuernos postorbitales asimétricos, estando el cuerno izquierdo más abajo que el derecho.

  • 3. Evidencia tafonómica - La mayoría de los fósiles de dinosaurios están deformados en mayor o menor medida. La deformación de AMNH 5027 es poca, pero bastante evidente: el cráneo está ligeramente aplastado en sentido dorso-lateral en el lado izquierdo. Esta deformación confiere al cráneo un aspecto asimétrico, especialmente en vista anterior o antero-lateral. En una foto en esta vista, el cráneo utilizado por el equipo de Stan Winston muestra que tanto el postorbital como el lacrimal izquierdos están más ventrales que los derechos (se puede ver mejor en la imagen), algo que no parecería fruto de la casualidad...

Podemos decir pues, con bastante evidencia de nuestra parte, que el Tyrannosaurus que aparece en Jurassic Park  y The Lost World (la hembra es la misma y el macho se creó modificando la hembra) es el AMNH 5027. El cráneo que usaron tiene aspecto de ser una réplica de baja calidad más que una escultura, ya que los detalles son descaradamente parecidos a los del ejemplar original. También se usó el AMNH 5027 para crear el famoso logo de Jurassic Park (el de la novela y la película, en el año 88 u 89), además de hacerle una mención en la novela.

Sin embargo, hay otro tiranosaurio en la saga de Jurassic Park, y no es el 5027. Cuál será es probablemente objeto de un futuro post.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Alerta! Nueva App de Dinosaurios 3D en prueba


Desde la empresa Render Área, creadores de entre otras muchas cosas los documentales divulgativos de Géa para el Museo Geominero (aquí podéis disfrutar el último, en el que habla de los fósiles) o la app para smartphones y tabletas "Dino Science", con la que se puede buscar por geolocalización qué museos con dinosaurios están más cerca de nosotros.

Su última aplicación, en la cual he tenido la suerte de poder colaborar como asesor científico, incluye una base de datos de más de 700 géneros de dinosaurios, una historia evolutiva resumida en forma de cladograma y el plato fuerte: ¡14 dinosaurios realistas en 3D animados en tiempo real!

Menú principal de DinoScience 3D
Si tienes una tableta que use Android, hasta el día 23 puedes probar la versión beta de la aplicación y comunicarnos cualquier opinión sobre el tema. Este es el mensaje que nos ha remitido Render Área:

"SOLO PARA USUARIOS DE TABLETS ANDROID: Hasta el próximo miércoles 23 de diciembre nos gustaría que nos ayudaseis a testear una nueva app de dinosaurios. Ya está dispone en google play con el nombre de "dinoscience 3d" Necesitamos saber vuestra opinión y sobre todo conocer vuestro dispositivo (marca y modelo de tablet) para poder testear esta nueva app en el máximo de dispositivos Android. Os dejamos un correo para que envies vuestros comentarios y datos de vuestra tablet: dinoscience3d.beta@gmail.com


Gracias a todos por adelantado y que disfrutéis de Dino Science 3D."


Enlace en Google PlayStore de DinoScience 3D: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.render.dinos3d


Os recomiendo probarla a todos los dinomaníacos y que nos hagáis llegar vuestras opiniones y comentarios que seguro nos serán de mucha utilidad.

Pronto tendréis más noticias sobre este tema!

jueves, 10 de diciembre de 2015

Reseña: El viaje de Arlo

Pues sí, queridos parroquianos, por fin se estrenó hace unas semanas la última película de Pixar, "El Viaje de Arlo" (o "The Good Dinosaur", en versión original). Esta cinta ha tenido un desarrollo problemático que incluye la sustitución del director Bob Peterson (a cargo de la famosa "Up", también de Pixar), el reemplazo casi completo del reparto original y un replanteamiento de toda la trama. Todo esto ha supuesto un retraso considerable del estreno de la película, que originalmente debería haber llegado a nuestros cines hace dos años; como consecuencia, además, 2014 fue el primer año sin una cinta de Pixar en la gran pantalla desde 2006. ¿Sería muy diferente "El Viaje de Arlo" original del que hemos visto en el cine? Me temo que es posible que nunca lo sepamos.


Pero dejemos atrás los problemas de desarrollo, y centrémonos en la película en sí. ¿Es "El Viaje de Arlo" un buen film? Bueno, desde mi punto de vista no es una mala película ni de lejos, pero sí que creo que está muy por debajo de lo que Pixar suele ofrecernos habitualmente. Es una cinta Disney sin más, bonita y emotiva, pero muy típica, con una historia clásica y hasta previsible. Sin exagerar un ápice, creo que podría deciros que la última escena es justo la que pensaba que sería al comienzo de la trama. Ese es el nivel de sorpresa que podéis esperar de "El Viaje de Arlo". 


Antes que nada: que no os engañen. La idea con la que han vendido esta película es la de qué habría pasado si el meteorito que acabó con los dinosaurios no avianos no se hubiera estrellado contra la Tierra. Falso. La película no va de eso. No va de realidades alternativas donde extrañas criaturas habrían evolucionado y convivido en una Tierra muy diferente a la nuestra. Simplemente, se dedica a coger varias especies clásicas e icónicas de dinosaurios y ponerlas en común a actuar como personas, junto con un niño humano que hace las veces de perro. "The Good Dinosaur" ni siquiera es, irónicamente, una película sobre dinosaurios. Puedes cambiar la naturaleza de los personajes por otros  animales, o por personas, y la historia seguiría siendo exactamente la misma. Porque "El Viaje de Arlo" es, principalmente y por encima de todo, un western. Si lleváis esto claro habréis ganado bastante.


La última película de Pixar narra la historia de Arlo, un joven apatosaurio que vive con su familia en una granja que sus padres llevan años sacando adelante con trabajo y esfuerzo. Arlo es un dinosaurio miedica y un poco patoso, de menor tamaño que sus hermanos. Mientras ve cómo estos crecen y consiguen irse ganando un hueco en la granja familiar, él es incapaz de hacer nada a derechas, para desesperación de sus progenitores. Un día, su padre le encarga la tarea de capturar y acabar con un bicho que se está colando en su granero y está acabando con su comida. Este bicho es Spot, un pequeño niño salvaje que es huérfano y se busca la vida como buenamente puede. Mientras persigue a Spot, Arlo cae a un río y es arrastrado muy lejos de su casa. A partir de ese momento, dinosaurio y niño emprenderán un largo viaje de vuelta a la granja y se harán amigos, mientras se enfrentan a varios peligros y Arlo aprende a superar sus miedos. Este es, básicamente, el resumen de la película (¡libre de spoilers, por supuesto!).


Dije al principio que "El Viaje de Arlo" es una buena película infantil, pero es una más. Sin duda, los niños la disfrutarán, y lo harán mucho más que con "Inside Out" (me consta que a muchos de ellos la última película de Pixar les gustó más bien poquito). Pero la historia del dinosaurio se encuentra muchos niveles por debajo de la cinta sobre las emociones de la joven Riley, por poner un ejemplo. He comentado que la trama es previsible y ofrece pocas sorpresas, y al fin y al cabo es una película que ya hemos visto otras veces. Me parece, además, que todas las aventuras que viven Arlo y Spot no siguen una línea argumental bien definida, sino que más bien son una serie de episodios anecdóticos sin demasiado peso en la historia, puestos ahí únicamente para despertar poco a poco la valentía del apatosaurio. Por no hablar de que hay un momento en la película bastante RARO y que no se sabe muy bien a cuento de qué viene. Que no me parece mal, ojo, y es un detalle que me hizo gracia, pero... es una ida de olla (si habéis visto la peli sabréis de qué hablo).


Pero "El Viaje de Arlo" tiene también sus cosas buenas, por supuesto. Como también he dicho ya, es bonita y muy emotiva, con algunos momentos que te tocan mucho. Los personajes son entrañables y simpaticotes, y algunos de ellos se comportan justo al revés de lo que estás esperando, lo que es un punto a favor. Cuando abraza completamente el western el film gana puntos enteros, tiene varios guiños y es una pasada (sí, me refiero a toda la parte de los tiranosaurios y los raptores). La banda sonora también está bastante bien, la verdad. Y, por encima de todo, es una auténtica pasada a nivel visual. Entre las críticas más favorables de este film se puede leer que la naturaleza es aquí un personaje más, y uno puede entender tales afirmaciones. Si bien los personajes tienen esa apariencia cartoon tan marcada (y tan criticada), los entornos en "El Viaje de Arlo" son de dejarte con la boca abierta: los paisajes, la vegetación, el agua, la luz, las rocas, las nubes.... todo. ¡Todo! Está tan bien conseguido que uno a veces está convencido de que los fondos no están hechos con ordenador, sino que se han rodado en exteriores reales. Lo que ha conseguido Pixar a nivel técnico en esta película es alucinante.


Un último apunte: imagino que a nivel paleontológico sabréis ya que de esta peli no podéis esperar mucho: reconstrucciones obsoletas o incorrectas de animales (colas que arrastran por el suelo, pterosaurios similares a Pteranodon y Nyctosaurus con dientes y capacidad prensil en las patas traseras, ausencia de plumas...), dinosaurios que no convivieron nunca apareciendo juntos (Apatosaurus, Styracosaurus, Tyrannosaurus...)... etc. Se nota un mínimo esfuerzo por actualizar  alguna cosilla, pero se quedan tan tan a medio camino que casi da igual (los dromeosaurios con pinta de paletos tienen algunos penachos plumosos, pero siguen estando básicamente pelaos, y para colmo siguen con manos pronadas). Es una pena, pero imagino que todavía tocará esperar hasta que cale entre el público la visión más actualizada de los dinosaurios.


Uno no puede evitar preguntarse cómo habría sido esta película si no hubieran tenido lugar tantos problemas y retrasos, si la película original habría sido mejor. En cualquier caso, y aunque no me parece de lo mejor que ha hecho Pixar últimamente (ni otros estudios), os recomiendo que vayáis a verla si queréis pasar un buen rato y ver una historia clásica y emotiva, de las de siempre. Nunca fallan. 

viernes, 27 de noviembre de 2015

¡Paleoartistas, reuníos!

¡Atención, atención! ¡Escuchad, paleoartistas del mundo! ¡Se hace saber que muy pronto tendrá lugar un maravilloso evento que hará las delicias de todos los amantes del paleoarte! ¡Con lo más selecto de este mundillo! ¡La flor y nata de esta sociedad! ¡Dulce miel para vuestros labios!


Estamos hablando del I Encuentro de Paleoarte, organizado por los compañeros de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Tal y como nos enteramos ayer mismo, este encuentro que se está preparando tendrá lugar entre los días 9 y 11 de marzo de 2016 en dicha facultad, y pretende reunir a paleoartistas e investigadores para, utilizando sus propias palabras, "fomentar el intercambio de ideas, información y conocimiento".

Los trabajos presentados, en formato póster o charla, deberían estar englobados en las siguientes temáticas: paleoarte en general, reconstrucción de organismos fósiles y ambientes.  metodologías de investigación y producción en paleoarte, exposiciones y museística, historia del arte, y finalmente paleoarte, paleontología y sociedad. La fecha límite de envío de trabajos es el 31 de enero.

Pinta de lo más interesante, desde luego, y nosotros tenemos clarísimo que vamos a ir. Paleontólogos, artistas, investigadores, y aficionados en general: esperamos que todos vosotros os animéis también. Aquí tenéis su página de Facebook, y aquí su blog, donde podréis encontrar la primera circular. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Los mares de Teruel

No, no hemos abandonado el blog, aunque lo parezca. Qué lejos quedan aquellos meses de junio y julio, cuando escribimos varias entradas sobre cine y paleoarte; qué lejos aquellas promesas de nuevos posts con reseñas de libros, análisis detallados de Jurassic World (se nos quedaron un par de entradas en el camino) y noticias varias. La vida de doctorando es lo que tiene, que tenemos mucho menos tiempo libre del que nos gustaría para actualizar esto. Y además mucho me temo que esta va a ser la dinámica imperante en el blog: conseguiremos actualizar de vez en cuando, pero le seguirán largos periodos de sequía. De todas formas, intentaremos hacer un esfuerzo, y por mi parte tengo algunas entradas en la recámara: The Good Dinosaur se estrena en breves, y también preparo alguna reseñita, así como una nueva entrega de "Aprende con Primeval". Ojalá estas promesas no caigan en saco roto.

Ya no queda mucho para que se estrene The Good Dinosaur (¿por qué narices le han cambiado el título aquí?). 

De todas formas, no es que no hayamos estado haciendo cosas. Al contrario, no hemos parado. Estuvimos en un par de congresos, la 63ª Edición del Sympsosium of Vertebrate Palaeontology and Comparative Anatomy en Southampton y las XXXI Jornadas de Paleontología de la Sociedad Española de Paleontología en Baeza (Jaén), donde presentamos algunos trabajos; además pasamos un par de semanas excavando en un yacimiento del Triásico de Guadalajara. 

Y precisamente del Triásico trata la entrada de hoy. Hace más o menos un año estuve en Dinópolis estudiando unos restos de vertebrados que habían sido encontrados en los alrededores de la localidad de Manzanera (Teruel) en el 2000. Desde entonces, estos fósiles no habían sido prácticamente estudiados. Teniendo en cuenta que dichos fósiles procedían de sedimentos triásicos y que parecían incluir elementos de sauropterigios, este material encajaba bastante bien en la temática de mi tesis, y conseguimos permiso para poder estudiar estos restos. Ahora, los resultados de este estudio llevado a cabo por investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la Universiad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y la Fundación Dinópolis han salido publicados online (aparecerán maquetados en su versión definitiva en el número de diciembre) en la revista Geobios, bajo el título "A diverse Late Triassic tetrapod fauna from Manzanera (Teruel, Spain)".

Aunque el material de Manzanera es bastante fragmentario (huesos aislados, rotos y mal preservados), nos ha permitido reconocer una diversidad relativamente alta de tetrápodos entre los restos recuperados de los afloramientos turolenses. Tenemos algunos fragmentos de huesos dérmicos (posiblemente craneales) de anfibios temnospóndilos, compatibles quizás con metoposaurios o capitosaurios. Hay también unos pocos elementos vertebrales parciales atribuidos a ictiosaurios, que se encontrarían entre los restos más antiguos de este grupo en la Península Ibérica. Y además se ha encontrado una alta cantidad de osteodermos aislados pertenecientes a placodontos ciamodontoideos, con diferentes morfologías que podrían corresponder a varios taxones como Psephoderma o Psephosauriscus (aunque debido a la gran variabilidad de los osteodermos en los caparazones de los placodontos es arriesgado hacer asignaciones taxonómicas tan precisas a partir de restos tan escasos). 


Pero por encima de estos elementos, destacan varias costillas, centros vertebrales, arcos neurales y una vértebra dorsal casi completa que hemos identificado como pertenecientes a Simosaurus. Este sauropterigio notosauroideo se diferencia de otros notosaurios típicos en una construcción esquelética más robusta, con un cráneo más romo y de rostro corto, con una dentición adaptada a una alimentación relativamente durófaga. Los restos de Simosaurus se han encontrado en niveles del Triásico Medio de Centroeuropa y de Oriente Próximo, y en el Triásico Superior de los Alpes italianos. Esta es, por lo tanto, la primera vez que se describen restos de Simosaurus en la Península Ibérica. Los restos de Manzanera presentan algunas diferencias morfológicas respecto a Simosaurus gaillardoti (la única especie descrita, correspondiente al simosaurio del Triásico Medio), también presentes en los fósiles italianos. Trabajos anteriores datan los afloramientos de Manzanera como Carniense (Triásico Superior). De ser cierta esta datación, los restos de simosaurios de Teruel se encontrarían entre los más modernos para este género, junto con aquellos de Italia. Esto confirmaría que el género Simosaurus sobrevivió más allá del Triásico Medio, quizás como una segunda especie. 

A la izquierda, la vértebra dorsal de simosaurio encontrada en Manzanera; a la derecha, esqueleto de Simosaurus gaillardoti montado en el Staatliches Museum für Naturkunde de Stuttgart.

Los sedimentos en los que se han encontrado los fósiles triásicos de Manzanera corresponden a una unidad costera, congruente con el tipo de hábitats en el que vivían placodontos y otros sauropterigios triásicos. Sin embargo, los temnospóndilos eran en su mayoría habitantes de zonas continentales, mientras que los ictiosaurios ocupaban zonas de mar abierto. La presencia de fósiles de estos dos grupos en los afloramientos de Manzanera indican que sus restos serían alóctonos. Así, podemos empezar a imaginarnos cómo serían los mares que cubrían Teruel durante el Triásico: placodontos y simosaurios vivían en aguas poco profundas cerca de la costa, mientras que los ictiosaurios, adaptados ya a una vida plenamente acuática, vivían mar adentro. Por otra parte, los temnospóndilos nadaban y cazaban a sus anchas en agua dulce, en el interior.

Reconstrucción de los mares del Triásico Superior de Manzanera: Simosaurus en el centro de la imagen, un placodonto ciamodontoideo similar a Psephoderma debajo de él, y al fondo la silueta de un ictiosaurio.

Por último, centrándonos en el mundo de la paleoilustración, me gustaría hablar un poco sobre el dibujillo que hice para acompañar la nota de prensa del artículo que publicamos. La idea era hacer algo sencillito y rápido, que no requiriera mucho tiempo pero sirviera para ilustrar la diversidad  de organismos descrita en el trabajo. En ese aspecto, creo que la composición de la imagen cumple: en un primer plano, cerca del espectador (y de la tierra firme), tenemos al simosaurio, principal protagonista, y al placodonto, que se aparta de su camino levantando una nube de sedimento del lecho marino; al fondo, más lejos de nosotros, en aguas más profundas, se vislumbra la silueta de un ictiosaurio. Meter a un temnospóndilo habría recargado la imagen y no habría tenido mucha lógica, salvo que fuera como un cadáver, así que fuera. 

También estoy contento con el color y tono de la ilustración, y con las luces y sombras. Sin embargo, chocan completamente con la idea original del dibujo de hacer algo con un estilo casi "cartoon". Así, tenemos al final un resultado con el que no estoy nada contento, con luces y sombras más trabajadas, pero manteniendo las siluetas del dibujo, lo que le da un aspecto de inacabado o poco cuidado. Como he dicho, es algo que hice rápido y tampoco había tiempo para mucho más.

En cualquier caso, creo que próximamente podré enseñaros otra ilustración bastante más elaborada y con la que he acabado satisfecho. Permaneced atentos.

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Referencia:  Miguel Chaves, C; Pérez-García, A.; Cobos, A.; Royo-Torres, R.; Ortega, F.; Alcalá, A. In press. A diverse Late Triassic tetrapod fauna from Manzanera (Teruel, Spain). Geobios. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.geobios.2015.09.002