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martes, 23 de mayo de 2017

Reseña: Recreating an Age of Reptiles

Hacía ya unos cuantos meses que tenía en mi poder "Recreating an Age of Reptiles", del paleontólogo y paleoilustrador Mark Witton, pero no había tenido tiempo de ponerme en serio con él. Afortunadamente, he conseguido reservarle un hueco y leerlo con detenimiento. ¿Queréis saber qué vais a encontrar y qué podéis esperar de él? ¡Acompañadnos!


"Recreating an Age of Reptiles" es un libro sobre paleoilustración publicado en 2016, y escrito e ilustrado por Mark P. Witton. Witton es graduado y doctor por la Universidad de Porsmouth, a la que sigue vinculado. Es uno de los paleoartistas más reconocidos y productivos de la actualidad, además de un experto en pterosaurios. La conjunción de estas dos vertientes le llevó a publicar en 2013 "Pterosaurs: Natural History, Evolution, Anatomy", un extenso y detallado libro sobre pterosaurios, y una obra clave en el conocimiento y estudio de estos animales (Witton también ilustró él mismo este libro, claro). Witton ha organizado varias exposiciones, colaborado en libros, ilustrado varios artículos científicos y participado como asesor científico de, entre otras cosas, la película de 2013 "Caminando con Dinosaurios". No es mal currículum, ¿verdad?


Pero me estoy yendo por las ramas. Aquí habíamos venido a hablar de "Recreating an Age of Reptiles", así que vamos al lío. Este libro, de lectura rápida, es una recopilación de ilustraciones sobre criaturas del Mesozoico hechas por Witton en los últimos años, más algunas piezas nuevas creadas para dicho libro. Si seguís a Witton en redes sociales es muy probable que hayáis visto ya todos o casi todos estos dibujos, pero nunca está mal verlos en un volumen a todo color y algunos de ellos hasta a doble página. Realmente merece la pena verlo fuera de la pantalla de un ordenador. 

Uno de las muchas ilustraciones del libro de Witton: una manada de Machairoceratops cronusi se pega un buen baño en un lago. 

Más allá del enorme despliegue de paleoarte que hace Witton en su libro, lo interesante es que cada una de las piezas mostradas en él va acompañado de un buen párrafo explicativo. Así, Mark Witton nos cuenta qué le llevó a hacer esa ilustración, por qué los animales están representados de esa o aquella forma o con tal o cual actitud, qué hay de ciencia detrás de ella, qué es especulación pura y dura... etc. De esta manera, tenemos una completísima información de mano del propio artista sobre por qué esa pintura es así. Y a mí, personalmente, eso me encanta.

Un espinosáurido, según las nuevas reconstrucciones para estos animales, paseando al atardecer. 

Las ilustraciones, y por tanto el libro, están divididas en varios bloques: terópodos, animales marinos, saurópodos, animales que cavaban túneles o madrigueras (un poco cajón de sastre), pterosaurios, mamíferos y formas afines, Dimorphodon (es decir, más pterosaurios), animales dulceacuícolas, dinosaurios de Reino Unido (recordemos que Witton es inglés), ceratopsios, animales del Triásico, Tyrannosaurus rex y azhdárquidos (sí, de nuevo más pterosaurios). Hay que añadirle, claro, los típicos capítulos de introducción y "Sobre el autor" al principio, y un más que recomendable último capítulo al final del libro sobre la caducidad del paleoarte producido. Aquí Witton nos deja una serie de interesantes reflexiones sobre la importancia de esta disciplina como manera de registrar el pensamiento científico de los días que vivimos: en el futuro el paleoarte producido ahora no será válido desde un punto de vista científico, pero tendrá un importante valor histórico.

Un poco de especulación: una hembra de Tyrannosaurus decide adoptar a un pequeño Triceratops. Comportamientos así se ven a veces en animales en la actualidad. A otros tiranosaurios, obviamente, no les parece bien.

Además, "Recreating an Age of Reptiles" cuenta con un valor añadido más: permite apreciar la evolución de Witton como artista.  Aunque, como ya he comentado, la mayoría de las ilustraciones del libro son piezas preexistentes, muchas de ellas han pasado por un proceso de chapa y pintura en el último par de años de cara a la publicación de este volumen. Aún así, Witton ha mantenido intactos algunos dibujos en este tomo, gracias a lo cual podemos darnos cuenta de lo mucho que ha mejorado este paleoilustrador. Siempre alejado del fotorealismo y fiel a su propio estilo, Witton lo ha mejorado y lo ha vuelto más elaborado y cuidado, llegando a conseguir algunas pinturas con una luz y una atmósfera alucinantes. Personalmente, es uno de los paleoilustradores actuales que sigo con más interés y que más me gusta gracias al tono resultón de sus trabajos.

Como bien muestra esta ilustración, Tupandactylus era un pterosaurio que sufría ataques de melancolía recurrentes. 

Solo me queda recomendar encarecidamente este libro: 110 páginas de ilustraciones chulas de dinosaurios y otras criaturas del Mesozoico, explicaciones de cada una de ellas en inglés (nada especialmente complicado, por cierto), un poco de humor y algunas interesantes reflexiones. Mi única pega es el formato del libro: la tapa blanda, el tipo de papel y el tamaño de algunos de los dibujos no permiten apreciarlos como realmente se merecen.

Un par de coquetos Longisquama haciendo cosas de Longisquama. 

En relación con lo último que he comentado, afortunadamente hemos sabido hace poco que está en camino "Dinosaur Art 2", continuación de aquel maravillo libro de 2012 de igual título. No sabemos mucho todavía sobre él más allá de que se sale a la venta en octubre y que contará con las ilustraciones de, entre otros, de Andrey Atuchin (por lo que vemos en la portada), Emily Willoughby y el artista que nos ocupa, Mark Witton. Será una oportunidad estupenda para ver su arte en todo su esplendor.


Y si os gustan las ilustraciones de Witton, recordad que podéis seguirle en Twitter, en su blog y web personal y, si os mola de verdad y queréis apoyarle económicamente, en su cuenta de Patreon. Lo que no entiendo es por qué no habéis comprado todavía "Recreating an Age of Reptiles". ¿A qué esperáis? ¡Venga! ¡Hop, hop!

viernes, 7 de octubre de 2016

Dibujines, ronda 2

Hace ya algún tiempo que no subo los dibujillos que hago por aquí. Lo último que visteis fue aquel boceto de Simosaurus y otros reptiles marinos del Triásico, y antes de aquello tenemos que remontarnos a una ronda de ilustraciones de hace más de un año. También es verdad que cada vez tengo menos tiempo para dibujar, y han sido prácticamente todos encargos. Así que...

El primer dibujo es la ilustración con la que se presentó a Morelladon beltrani, un ornitópodo del Cretácico Inferior de Morella (Castellón), estrechamente emparentado con Iguanodon bernissartensis y Mantellisaurus atherfieldelsis. Este nuevo dinosaurio, publicado a finales de 2015,  tiene una serie de rasgos exclusivos, de los cuales sin duda el más llamativo es una pequeña joroba o vela en la espalda (eso sí, no sería tan grande ni tan llamativa como la de Spinosaurus o su pariente Ouranosaurus). La verdad es que en general estoy bastante contento con el resultado obtenido en esta ilustración, tanto a nivel de detalle como a nivel de luces, sombras, colores, entorno, atmósfera... Las horas invertidas en bocetos previos, documentación, y horas y horas de escamas (!!) han merecido la pena. Aún así, y por desgracia, tiene algunos fallitos anatómicos, de los que me di cuenta a posteriori, pero... nadie es perfecto.


Al siguiente dibujo también le dediqué bastante tiempo. Esta ilustración conforma la portada y contraportada de la tesis de un compañero del grupo en el que trabajo, defendida (con excelentes resultados) en febrero de este mismo año. Dicha tesis se centraba en el estudio y revisión de las faunas de saurópodos del Jurásico Superior portugués. Originalmente, la imagen iba a incluir tanto bosque como mar, con varios de los saurópodos encontrados en el Jurásico de Portugal pululando por la composición (diplodócidos, braquiosaurios, camarasaurios, turiasaurios...). Sin embargo, no me era posible compaginar el tiempo que me habría llevado con otras cosas que forman parte de mi trabajo habitual, y hubo que simplificar la escena. Así, nos centramos en un solo paisaje (un atardecer tormentoso frente al océano, pues así lo quería mi compañero) y un solo saurópodo, el macronario portugués Lourinhasaurus alenquerensis (estrechamente emparentado con el famoso Camarasaurus, del Jurásico Superior de Estados Unidos). El resultado es este que veis a continuación. 


El dibujo que viene ahora también se hizo para la presentación en sociedad de un nuevo taxón. En este caso, el animalito publicado era Agaresuchus fontisensis, un cocodrilo alodaposúquido del yacimiento del Cretácico Superior de Lo Hueco (Cuenca), publicado en mayo por varios colegas. Lo curioso es que Agaresuchus no es el primer cocodrilo alodaposúquido de Lo Hueco, pues en noviembre de 2015 ya se publicó el taxón Lohuecosuchus megadontos, del mismo yacimiento. La idea era hacer una ilustración sencilla en blanco y negro (no había tiempo para nada más elaborado), similar a la genial pieza de Javi Godoy para la publicación de Lohuecosuchus, y en la que se viera a los dos cocodrilos en la misma imagen, con Agaresuchus siendo el foco de atención y Lohuecosuchus en segundo plano. Además, una vista desde arriba permitiría apreciar las diferencias notables entre los cráneos de los dos reptiles. Con esta ilustración no quedé tan contento...


... porque además había otras opciones. Cuando estuvimos pensando en el dibujo que iría para la nota de prensa de Agaresuchus, estuvimos barajando varias posibilidades distintas, desde diferentes perspectivas. A mí una que personalmente me gustaba bastante es la que tenéis aquí debajo, donde se les viera la cara y poco más. Sin embargo, los autores del trabajo consideraban que desde un lateral no se apreciaban tanto las diferencias entre los dos géneros, que parecían dos cocodrilos cualquiera y ya está. Tenían razón, claro, y dichas diferencias craneales se notaban mucho más desde una vista cenital, como en el dibujo que finalmente acompañó a la publicación. Sin embargo, yo nunca quedé contento del todo con aquel (entre otras cosas, no conseguí una expresión realista de las caras desde esa perspectiva),y un tiempo después decidí rescatar uno de los bocetos y acabarlo, de nuevo con un estilo similar al de Javi Godoy (o esa era la intención). Así que aquí tenéis de nuevo a Agaresuchus  fontisensis (izquierda) y Lohuecosuchus megadontos (derecha), en toda su gloria en blanco y negro. 


Y para acabar, una recopilación de bocetos que estaban desperdigados por ahí en varios folios, todos juntitos en una misma imagen y coloreados de manera sencilla. Hay un poco de todo: Tyrannosaurus y Velociraptor ultraemplumados, el ovirraptorosaurio Conchoraptor, cráneo y reconstrucción en vida de un ejemplar feote de Turiasaurus, un par de vistas del extrañísimo sauropterigio triásico Atopodentatus, el "raptor" Blue de Jurassic World, y formas genéricas de un saurópodo macronario, un mosasaurio y un pterosaurio azdhárquido. 


¡Espero que os gusten!

jueves, 3 de octubre de 2013

Un pterosaurio dedicado

Hace casi un mes fueron las VI Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios, en Salas de los Infantes (Burgos). Y allí estuvo nuestro amigo Alejandro, disfrutando de las charlas de paleontólogos de todo el mundo. Aprovechando que también estuvo allí el científico e ilustrador Mark Witton, especialista en pterosaurios, presentando una colección de sus pinturas de estos animales, le encargamos que le pidiera a Mark Witton un dibujillo para este blog. Y este chulísimo boceto es el resultado de ello, un Istiodactylus alimentándose de carroña.

Istiodactylus, de Mark Witton. Con firmita para Dinosaur Renaissance! 

Istiodactylus latidens fue un pterosaurio de unos 4 metros de longitud del Cretácico inferior, cuyos restos se han encontrado en la isla de Wight (Reino Unido). La forma del cráneo y de los dientes de este animal ha llevado a los científicos (el propio Witton) a sugerir que Istiodactylus era principalmente un carroñero. Como en este boceto, otras representaciones de Witton de este pterosaurio también lo muestran alimentándose de cadáveres.

Tres istiodáctilos se alimentan de un estegosaurio muerto, por Mark Witton.

¡Muchas gracias Mark, y muchas gracias Álex!

martes, 24 de septiembre de 2013

Aprende con Primeval: Pteranodon

Tal y como mencionamos al final de la entrada "Primeval para principiantes", estrenamos una sección nueva a la que hemos denominado "Aprende con Primeval". Este nuevo apartado servirá para, utilizando como excusa la serie británica (y su spinf-off canadiense), aprender un poco más sobre distintos organismos y dar un repasillo a algunos temas sobre biología.  Así pues, empezamos: hoy, en "Aprende con Primeval", hablamos sobre Pteranodon.


Pteranodon es, posiblemente, el pterosaurio más conocido de todos. Fue un animal que vivió durante el Cretácico superior, hace unos 85 millones de años, en Norteamérica (al menos es donde se han encontrado sus fósiles, que se cuentan por centenas). Eran animales con un largo pico desdentado y una llamativa cresta sobre su cabeza; si bien queda empequeñecido frente a los gigantescos azdhárquidos, Pteranodon era un pterosaurio de gran tamaño, con una envergadura de unos 6 metros (para un macho adulto). A día de hoy se considera que solo existe una especie de Pteranodon, P. longiceps, pues la otra especie descrita, P. sternbergi, de pico aún más curvado y cresta más redondeada, puede ser un género propio, Geosternbergia.

Ejemplar macho de Pteranodon longiceps, por MattMart, y diagrama (Wikipedia).

¿Qué más os podemos contar sobre Pteranodon? Este pterosaurio, como todos los demás, se desplazaba a cuatro patas sobre tierra firme, y de nuevo como otros pterosaurios, despegaba desde esta posición cuadrúpeda, saltando e impulsándose después con las alas. Tradicionalmente se ha comparado su vuelo con el de los albatros actuales, más un planeo que un vuelo batido, aunque los últimos estudios parecen sugerir que los pterosaurios eran animales mucho más activos y menos torpes de lo que suponíamos. Se les asocia a ambientes costeros del gran mar interior de Norteamérica (el Mar Niobraran), y anidarían en acantilados rocosos, lejos de los depredadores. Volarían sobre el mar y las costas, alimentándose de peces y posiblemente también de invertebrados; además, se ha sugerido también un desplazamiento acuático, nadando sobre la superficie, desde donde podrían sumergirse como los cormoranes para capturar peces. Además, parece que Pteranodon presentaba un claro dimorfismo sexual: los ejemplares identificados como machos son más grandes (6 metros de envergadura frente a los 4 metros de las hembras) y con una cresta más larga y pronunciada, mientras que en el caso de las hembras solo hay una pequeña protuberancia triangular. Esto soportaría la hipótesis de una función visual y sexual para estas crestas. El número de restos identificados como hembras es mucho mayor que el de machos, por lo que se ha sugerido que estos animales vivirían en colonias polígamas (la distinción entre machos y hembras se hace mediante los huesos pélvicos).

Colonia de Pteranodon sobre unos acantilados, por Vlad Konstantinov. Pueden apreciarse las diferencias entre machos y hembras; en un primer plano, un macho despega desde la posición cuadrúpeda.

Y ya centrándonos en Primeval... ¿cómo son los ejemplares de Pteranodon que aparecen en la serie? En el quinto episodio de la primera temporada vemos un gran macho de color gris con una cresta roja; tan grande que, de hecho, está algo sobredimensionado (lo que en realidad suele ser corriente en todo este tipo de programas y películas). A nivel anatómico da bastante el pego, aunque hay por ahí algunas escenas en las que se sostiene sobre las patas traseras que no son correctas para nada. La forma de despegar tampoco es la adecuada, si bien es cierto que esta hipótesis del despegue desde la posición cuadrúpeda mediante un salto es bastante reciente. A nivel comportamental el bicho está bastante bien representado: no resulta especialmente violento ni ataca a las personas sin razón aparente. No le vemos alimentarse de peces, pero intenta zamparse a un Coelurosauravus que pasaba por allí (personalmente, esto no me chirría demasiado; que intente alimentarse de otros pequeños animales parece algo probable, y si no que se lo pregunten a este pelícano). Además, los protagonistas intentan atraerlo agitando una bandera roja, lo que él interpreta como otro Pteranodon; esto es bastante consistente con la hipótesis de una función visual para la cresta. El CGI, sin ser tampoco de lo mejor que se ha visto, resulta bastante decente.

¡Cuidado, profesor Cutter! (Imagen promocional de la primera temporada)

También en Primeval New World aparece este pterosaurio. En este caso, sin embargo, se trata de una hembra que está construyendo un nido en los alrededores de Vancouver. Puesto que el aspecto del Pteranodon de Primeval New World es diferente del de Primeval U.K., cabría suponer que se trata de especies o variaciones geográficas distintas. Este ejemplar combina rasgos acertados con otros bastante errados: es más pequeña que el macho de la serie inglesa (aunque sigue siendo más grande de lo que le corresponde), tiene el cuerpo cubierto por "pelo" (ya sabéis, lo que técnicamente se conoce como picnofibras, algo que no tenía el de Primeval U.K.) y además la vemos desplazarse de forma cuadrúpeda (aunque sigue poniéndose de vez en cuando sobre las patas traseras de una forma un poco rara). Sin embargo, presenta un pico totalmente recto en vez de ligeramente curvado hacia arriba, y tiene una gran cresta sobre la cabeza que como hemos visto es típica de machos, no de hembras. Y además, hay algo en sus alas que a mí me chirría un poco: no sé si son muy pequeñas, o la forma no es la adecuada... no lo sé, pero me resultan raras.

El Pteranodon hembra de New World. Vaya genio gasta la amiga...

Pero donde más patina esta hembra es en su comportamiento: resulta tremendamente agresiva, cumpliendo más con el papel de monstruo devora-hombres que actuando como un animal real. Así, a lo largo del capítulo, vemos cómo rapta a un niño y se lo lleva a su nido (no sabemos muy bien para qué) y cómo mata a un paracaidista y se alimenta de sus órganos internos (¿quizás algún tipo de suplemento alimenticio para el desarrollo de sus huevos? Si no no se explica este comportamiento en un animal piscívoro).  Además, no duda en enzarzarse en una (breve) pelea con un ejemplar de Utahraptor (con quien, por cierto, no coincidió en el tiempo; ¿vienen de distintas anomalías?). Resulta curioso que, las dos veces que volvemos a ver al Pteranodon en la serie original después del primer capítulo, se trata de dos intervenciones breves de dos hembras atacando a la gente que se acerca a su nido (también en este caso tienen una gran cresta). Otro fallo es que el nido de esta hembra esta construido en mitad del bosque, a merced de los depredadores, y no en los seguros riscos de un acantilado; de nuevo, esto también es así en los ejemplares que aparecen defendiendo su nido en Primeval U.K. Está claro que las hembras de Pteranodon del Universo Primeval no son muy hábiles a la hora de construir sus nidos, y claro, luego se pasan todo el día de mala leche...

Toma confrontación cretácica: visto y no visto.

Teniendo en cuenta que el CGI en New World es bastante bueno, es una pena que el Pteranodon esté desaprovechado de esta forma. Está claro que el Pteranodon ideal (o al menos el más parecido al animal real) sería una mezcla del macho del Primeval original y de la hembra del spin-off canadiense, que recogiera los aspectos más acertados de cada uno de ellos. Pese a todo, los ejemplares de Pteranodon que vemos en la serie pueden valer y están más o menos bien representados; como veremos más adelante, en Primeval se han llegado a hacer cosas mucho, muchísimo peores XD

¡No os perdáis la siguiente entrega!