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domingo, 4 de febrero de 2018

Reseña: Cinezoico

¿Hola? ¿Queda alguien por aquí? ¿Hola? ¿Alguna persona sigue pendiente todavía de las andanzas de este antaño activo blog sobre paleontología? ¿Cuánto tiempo ha pasado ya desde la última entrada, medio año o así? Han sido unos meses de estar hasta arriba, con estancias en el extranjero (tanto Dani como yo) y, además en mi caso, el empujón final de la tesis, que está al caer. Si alguno sigue al tanto de nuestras peripecias en este blog está de suerte, porque hoy tenemos entrada nueva: una reseña recién salida del horno del libro "Cinezoico. El dinosaurio a través de la historia del cine".


Publicado en septiembre de 2017 (¡hace solo unos meses!), escrito por Octavio David López Sanjuan (¡colaborador en la revista "Scifiworld" y autor de "¿A quién vas a llamar?"!) y con un prólogo del mismísimo José Luis Sanz (¡nuestro querido Pepelu), este libro nos da ni más ni menos que lo que promete en su título. A lo largo de 29 capítulos, el autor repasa la trayectoria de los reptiles más famosos del Mesozoico en el cine, desde sus orígenes hace más de 100 años hasta las películas más recientes como "Jurassic World" o "El viaje de Arlo". Además, en un capítulo extra (el número 30), damos un salto de la gran a la pequeña pantalla, y se abordan las distintas producciones dinosaurianas que se han realizado en la historia de la televisión, como "Dino Raiders" o "Primeval".

¡Encima me enviaron estos bolis y este marcapáginas! ¿Qué más se puede pedir? 

Todas las reseñas que he leído sobre este libro son muy positivas, y lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo. De hecho, lo que me alucina por encima de todo es que proporcione tantísima información en tan poco espacio. No os vayáis a pensar que esto es algo malo, que dispara datos con metralleta o que está todo condensado y metido con calzador como en un listado. Al contrario: es increíble como, en capítulos que apenas superan las 10 páginas, Octavio López es capaz de contarte de manera tan amena tantas cosas sobre la producción de las películas, sobre sus actores, sus directores, su banda sonora, sus efectos especiales, su recepción o los dinosaurios que aparecen en ellas. Todo esto aderezado con pequeñas píldoras de información paleontológica, que para nada dan la sensación de ser un añadido, sino una valiosa información complementaria. Podrías pensar, quizás, que 29 capítulos son pocos para hablar de la enorme cantidad de películas de dinosaurios que existen. Falso: aunque cada capítulo está centrado en una película (normalmente, las más icónicas de su época), también aprovecha para comentar otras producciones contemporáneas y de menor calado y calidad (¡pero si hasta están incluidas las bochornosas producciones de Asylum y similares!). No sé si el autor se habrá visto todos los filmes sobre dinosaurios existentes, pero por lo menos una gran mayoría de ellos seguro que sí... ¡no quiero imaginar las pelis que habrá tenido que echarse a la cara! Su labor es encomiable, desde luego.

¡Bravo por haber sobrevivido a "Aztec Rex", Octavio!

Además de haber disfrutado enormemente este libro (que se lee en un suspiro), "Cinezoico" me ha hecho darme cuenta del poco cine de dinosaurios que he consumido. ¿Cómo puede ir uno de amante de los dinosaurios cuando prácticamente lo único que ha visto previo a "En busca del valle encantado" es la "King Kong" original? ¡Mal, Carlos, mal! Por otro lado, este libro ha hecho que me pique el gusanillo para ver más películas de este tipo. Así, cada pocos días me metía en Youtube para buscar escenas de determinadas películas y poder analizar, por ejemplo, cuánto había mejorado la técnica del stop-motion desde el realizado por Willis O'Brien en "El mundo perdido" (1925) hasta el de Harryhausen en "El valle de Gwangi" (1969). ¡Y además me ha descubierto un montón de películas que desconocía!

Así que resumiendo: si os gusta el cine, os gustan los dinosaurios, o, mejor todavía, os gusta el cine de dinosaurios, haceos YA MISMO con "Cinezoico". Es conciso, ameno, fácil de leer y tremendamente instructivo. ¡Totalmente recomendado!

viernes, 3 de febrero de 2017

Reseña: Tiempo de Reptiles


Como ya os comenté por aquí, después de leerme el tercer tomo de Age of Reptiles ("La Travesía") me quedé con ganas de catar más de esta serie de Ricardo Delgado. Qué suerte la mía: hace unas semanas apareció Dani con un ejemplar original de los años 90 de esta colección, y me lo dejó para que le echara un ojo. El tomo que me dejó corresponde al primero de esta colección, cuyo título original es Tribal Warfare  (esto es, "Guerra Tribal"), publicado originalmente en 1993 y compuesto por cuatro números. Este primer volumen de Age of Reptiles narra las hostilidades entre una manada de Deinonychus y una de tiranosaurios. Todo comienza cuando un ejemplar de Tyrannosaurus llamado Lomo Azul arrebata la presa al grupo de dromeosaurios; estos le seguirán hasta su nido y le devolverán el golpe, y partir de ahí comienza una escalada de violencia que acaba en guerra total entre las dos manadas. 


¿Empezamos con las cosas malas, si os parece? Bueno, como en el caso de PALEO. Historias del Cretácico tardío, este primer tomo de Age of Reptiles es muy hijo de su tiempo (y todavía más que en el primero, pues estamos hablando de principios de los años 90). Podemos encontrar, por tanto, todos los tópicos relativos al conocimiento de dinosaurios de la época: carnívoros hiper agresivos e hiper ágiles, dromeosaurios súper inteligentes y con mortíferas garras viviendo y cazando en manadas de manera coordinada... Sumadle a todo esto ciertos detalles anatómicos que duelen a la vista (aunque esto es muy habitual en el mundo del cómic, claro) y la ausencia casi total de plumas (hay por ahí algún penachillo en alguno de los Deinonychus y en algún otro terópodo). En cualquier caso, repito que estamos hablando de principios de los 90, cuando no se habían descubierto todavía dinosaurios emplumados, así que... ¿quién soy yo para juzgar? Por otro lado, el peso de los herbívoros en esta historia es nulo: sí que aparecen de vez en cuando, pero quedan relegados a meros espectadores de la acción o a simples víctimas de los carnívoros. Y finalmente, la clásica metedura de pata de juntar a animales que no vivieron  ni en la misma época ni en el mismo lugar: Deinonychus, Tyrannosaurus, Saltasaurus, Pteranodon, Parasaurolophus, Chasmosaurus, Euplocephalus, Kentrosaurus, Brachiosaurus, Oviraptor, Struthiomimus, Carnotarus, Baryonix, Dilophosaurus... y aún podría seguir un rato así. Todos estos bichos se juntan en una sola historia, para dolor del paleontólogo estricto. Además... bueno, las animales no se comportan del todo como animales, claro. Aunque no hablan, todos sus actos parecen estar regidos por una intencionalidad clara, lo que resta realismo.


La verdad es que el tercer volumen, "La Travesía", me gustó bastante más que este que nos ocupa, tanto en historia, narración, rigor científico (aunque tampoco era la repanocha) y dibujo. Creo que tenía mucha más personalidad que Tribal Warfare. Y sin embargo, muchos de los elementos que me gustaban de aquel están también en este (o debería ser al revés, mejor dicho, puesto que este primer tomo es anterior, ¿no?). En este volumen 1 de Age of Reptiles tampoco hay diálogos, ni narración, ni nada que se le parezca. Todo a base de pura narrativa visual. Y cuanto más lo pienso, más me flipa que, solo con imágenes, sea capaz de contar de manera tan efectiva una historia que podría haber salido de una película de gansters. Porque a ratos es lo que parece este cómic: un El Padrino con dinosaurios. Y lo más sorprendente de todo es que funciona, y funciona muy bien. Todo esto, aderezado con algunas imágenes muy muy chulas. Además, al final del volumen hay un glosario con cada uno de los animales que aparecen en el cómic, una especie de "Quién es quién" dinosauriano, con su nombre y su foto (sí, muchos de los dinosaurios que salen en la historia tienen un nombre propio y unas características físicas concretas que los diferencian de otros miembros de su misma especie).


Si podéis haceros con él y echarle un ojo, yo os lo recomiendo. Y ahora, mis ganas de leer The Hunt (segundo volumen, que trata sobre un alosaurio buscando venganza por la muerte de su madre a mano de dos ceratosaurios) y Ancient Egyptians (cuarto tomo, con un Spinosaurus como protagonista) son mayores que nunca. ¡Tendré que hacerme con ellos!


Y de regalito extra... Programa número 6 de DinoBusters: Los Huevos del Hambre. ¡Que lo disfrutéis!


viernes, 14 de octubre de 2016

Reseñas comiqueras

Vienen semanitas complicadas y de mucho lío por delante, así que por mi parte dudo que vaya a poder dedicarle tiempo al blog. Por tanto, quiero dejar por aquí las reseñas de tres cómics de temática dinosauriana que me han ido regalando en los últimos meses: PALEO, LA ERA DE LOS DINOSAURIOS y T-REX TRYING. Además, hacía ya mucho que no había una reseña por este blog, así que.. ¡Vamos allá!

Portada de los tres cómics en cuestión.

Empecemos con PALEO. Historias del Cretácico Tardío, de Jim Lawson. Este tomo, publicado en castellano por Tyrannosaurus Books en 2015, es una recopilación de 8 historias que vieron la luz en EEUU entre 2001 y 2004, con guión, dibujo y tinta de Jim Lawson, quien durante años estuvo trabajando en cómics de Teenage Mutant Ninja Turtles (las Tortugas Ninja, vamos). En blanco y negro, y con breves cuadros de texto que acompañan a las imágenes, PALEO narra las peripecias de varios animales del Cretácico Superior norteamericano (Triceratops, Tyrannosaurus, Albertosaurus o Stegoceras, entre otros). Son historias de supervivencia, de muerte, de depredación, de luchas jerárquicas, de trampas naturales, de grandes manadas y de peligrosas criaturas marinas. Eso sí, estas páginas fueron dibujadas a principios de los 2000, así que tampoco esperéis un rigor paleontológico enorme: comparten escena varias especies de dinosaurios (y afines) que no coincidieron ni en el espacio ni el tiempo, tira mucho de tópicos que carecen de evidencia científica (dromeosaurios que viven y cazan en grupos, por ejemplo), y la anatomía de los animalillos es mejorable en algunos casos (a veces simplemente es que se ha quedado desfasado, como en el caso de las plumas de muchos de los terópodos). Aún así, son cómics dinámicos, resultones y entretenidos, con un buen dibujo. Si no te centras demasiado en la rigurosidad científica, PALEO. Historias del Cretácico Tardío es  un cómic recomendable.

Las portadas originales de algunas de las 8 historias de PALEO recopiladas en un único volumen. 

Seguiremos con mi adquisición más reciente, LA ERA DE LOS DINOSAURIOS: LA TRAVESÍA. El tono general viene a ser el mismo que en PALEO (manadas de dinosaurios de herbívoros del Cretácico Superior que se ven acosadas por toda clase de depredadores). Sin embargo, con AGE OF REPTILES (título original en inglés) nos encontramos ante un clásico. LA TRAVESÍA es la tercera entrega de esta colección, obra de Ricardo Delgado (escritor y dibujante de cómics, así como de arte conceptual y storyboards en películas como Atlantis, WALL-E, Los Increíbles o Men in Black), que tiene sus orígenes en 1993 con el primer tomo, AGE OF REPTILES: TRIBAL WARFARE, y llega hasta la actualidad con el quinto tomo, ANCIENT EGYPTIANS (2015). El volumen que nos ocupa, el tercero, se publicó originalmente en 2009, y como ya he dicho, narra la migración en busca de pastos mejores de una gigantesca manada de dinosaurios herbívoros de varias especies (titanosaurios, hadrosaurios, paquicefalosaurios, anquilosaurios, ornitópodos de pequeño tamaño, ceratopsios y ornitomimosaurios), y los peligros que deben afrontar en dicho viaje (tiranosaurios, dromeosaurios, cocodrilos descomunales y terroríficos mosasaurios). Tiene algunos de los mismos problemas de PALEO, como lo poco correcto en la representación de algunos animales (con el agravante de que es más moderno) o la asignación de comportamientos de los que no tenemos pruebas (sí, de nuevo pienso en las manadas de dromeosaurios, que en este caso en concreto se componen de decenas de individuos que actúan como hordas que arrasan con todo a su paso). Sin embargo, LA TRAVESÍA carece de texto de cualquier tipo (¡un cómic mudo, total nada!), y no es en blanco y negro sino en color. La verdad es que a mí me ha encantado: el estilo del dibujo, la paleta de colores y sombras utilizados en determinados momentos, la fuerza, dinamismo y brutalidad de algunas escenas (nadie está a salvo... estos son animales, y esto es la naturaleza salvaje), y la enorme cantidad de detalles que tiene cada viñeta (parece un ¿Dónde está Wally? dinosauriano) me dejaron completamente cautivado. No puedo más que recomendarlo, e intentar hacerme con alguno de los otros volúmenes de esta serie.

Un par de ejemplos del detalle que hay en las páginas de LA TRAVESÍA. Puede pasarse uno minutos y minutos mirando cada uno de los bichillos.

Y acabamos con T-REX TRYING... The Unfortunate Trials of the Tyrant Lizard King, de Hugh Murphy. Este tomo, publicado en 2012, es una recopilación de las descacharrantes viñetas publicadas en la cuenta de Tumblr del mismo nombre (T-Rex Trying...), donde se nos muestran los enormes problemas que tiene el lagarto tirano para realizar las tareas cotidianas más sencillas, debido la mayoría de las veces a la longitud de sus brazos. Dibujo sencillo en blanco y negro (con algún leve toque de color ocasionalmente), lectura ligera y humor infalible. Por supuestísimo, también recomendado (aunque en su web podéis leerlas gratis directamente). Existe además, por lo visto, una continuación, T-Rex Trying and Trying: The Unfortunate Trials of a Modern Prehistoric Family, así que igual tendré agenciármelo también.


Una de las muchas cosas que el pobre T. rex (¡nunca T-Rex!) puede hacer.

¡Un saludete a todos!

jueves, 10 de diciembre de 2015

Reseña: El viaje de Arlo

Pues sí, queridos parroquianos, por fin se estrenó hace unas semanas la última película de Pixar, "El Viaje de Arlo" (o "The Good Dinosaur", en versión original). Esta cinta ha tenido un desarrollo problemático que incluye la sustitución del director Bob Peterson (a cargo de la famosa "Up", también de Pixar), el reemplazo casi completo del reparto original y un replanteamiento de toda la trama. Todo esto ha supuesto un retraso considerable del estreno de la película, que originalmente debería haber llegado a nuestros cines hace dos años; como consecuencia, además, 2014 fue el primer año sin una cinta de Pixar en la gran pantalla desde 2006. ¿Sería muy diferente "El Viaje de Arlo" original del que hemos visto en el cine? Me temo que es posible que nunca lo sepamos.


Pero dejemos atrás los problemas de desarrollo, y centrémonos en la película en sí. ¿Es "El Viaje de Arlo" un buen film? Bueno, desde mi punto de vista no es una mala película ni de lejos, pero sí que creo que está muy por debajo de lo que Pixar suele ofrecernos habitualmente. Es una cinta Disney sin más, bonita y emotiva, pero muy típica, con una historia clásica y hasta previsible. Sin exagerar un ápice, creo que podría deciros que la última escena es justo la que pensaba que sería al comienzo de la trama. Ese es el nivel de sorpresa que podéis esperar de "El Viaje de Arlo". 


Antes que nada: que no os engañen. La idea con la que han vendido esta película es la de qué habría pasado si el meteorito que acabó con los dinosaurios no avianos no se hubiera estrellado contra la Tierra. Falso. La película no va de eso. No va de realidades alternativas donde extrañas criaturas habrían evolucionado y convivido en una Tierra muy diferente a la nuestra. Simplemente, se dedica a coger varias especies clásicas e icónicas de dinosaurios y ponerlas en común a actuar como personas, junto con un niño humano que hace las veces de perro. "The Good Dinosaur" ni siquiera es, irónicamente, una película sobre dinosaurios. Puedes cambiar la naturaleza de los personajes por otros  animales, o por personas, y la historia seguiría siendo exactamente la misma. Porque "El Viaje de Arlo" es, principalmente y por encima de todo, un western. Si lleváis esto claro habréis ganado bastante.


La última película de Pixar narra la historia de Arlo, un joven apatosaurio que vive con su familia en una granja que sus padres llevan años sacando adelante con trabajo y esfuerzo. Arlo es un dinosaurio miedica y un poco patoso, de menor tamaño que sus hermanos. Mientras ve cómo estos crecen y consiguen irse ganando un hueco en la granja familiar, él es incapaz de hacer nada a derechas, para desesperación de sus progenitores. Un día, su padre le encarga la tarea de capturar y acabar con un bicho que se está colando en su granero y está acabando con su comida. Este bicho es Spot, un pequeño niño salvaje que es huérfano y se busca la vida como buenamente puede. Mientras persigue a Spot, Arlo cae a un río y es arrastrado muy lejos de su casa. A partir de ese momento, dinosaurio y niño emprenderán un largo viaje de vuelta a la granja y se harán amigos, mientras se enfrentan a varios peligros y Arlo aprende a superar sus miedos. Este es, básicamente, el resumen de la película (¡libre de spoilers, por supuesto!).


Dije al principio que "El Viaje de Arlo" es una buena película infantil, pero es una más. Sin duda, los niños la disfrutarán, y lo harán mucho más que con "Inside Out" (me consta que a muchos de ellos la última película de Pixar les gustó más bien poquito). Pero la historia del dinosaurio se encuentra muchos niveles por debajo de la cinta sobre las emociones de la joven Riley, por poner un ejemplo. He comentado que la trama es previsible y ofrece pocas sorpresas, y al fin y al cabo es una película que ya hemos visto otras veces. Me parece, además, que todas las aventuras que viven Arlo y Spot no siguen una línea argumental bien definida, sino que más bien son una serie de episodios anecdóticos sin demasiado peso en la historia, puestos ahí únicamente para despertar poco a poco la valentía del apatosaurio. Por no hablar de que hay un momento en la película bastante RARO y que no se sabe muy bien a cuento de qué viene. Que no me parece mal, ojo, y es un detalle que me hizo gracia, pero... es una ida de olla (si habéis visto la peli sabréis de qué hablo).


Pero "El Viaje de Arlo" tiene también sus cosas buenas, por supuesto. Como también he dicho ya, es bonita y muy emotiva, con algunos momentos que te tocan mucho. Los personajes son entrañables y simpaticotes, y algunos de ellos se comportan justo al revés de lo que estás esperando, lo que es un punto a favor. Cuando abraza completamente el western el film gana puntos enteros, tiene varios guiños y es una pasada (sí, me refiero a toda la parte de los tiranosaurios y los raptores). La banda sonora también está bastante bien, la verdad. Y, por encima de todo, es una auténtica pasada a nivel visual. Entre las críticas más favorables de este film se puede leer que la naturaleza es aquí un personaje más, y uno puede entender tales afirmaciones. Si bien los personajes tienen esa apariencia cartoon tan marcada (y tan criticada), los entornos en "El Viaje de Arlo" son de dejarte con la boca abierta: los paisajes, la vegetación, el agua, la luz, las rocas, las nubes.... todo. ¡Todo! Está tan bien conseguido que uno a veces está convencido de que los fondos no están hechos con ordenador, sino que se han rodado en exteriores reales. Lo que ha conseguido Pixar a nivel técnico en esta película es alucinante.


Un último apunte: imagino que a nivel paleontológico sabréis ya que de esta peli no podéis esperar mucho: reconstrucciones obsoletas o incorrectas de animales (colas que arrastran por el suelo, pterosaurios similares a Pteranodon y Nyctosaurus con dientes y capacidad prensil en las patas traseras, ausencia de plumas...), dinosaurios que no convivieron nunca apareciendo juntos (Apatosaurus, Styracosaurus, Tyrannosaurus...)... etc. Se nota un mínimo esfuerzo por actualizar  alguna cosilla, pero se quedan tan tan a medio camino que casi da igual (los dromeosaurios con pinta de paletos tienen algunos penachos plumosos, pero siguen estando básicamente pelaos, y para colmo siguen con manos pronadas). Es una pena, pero imagino que todavía tocará esperar hasta que cale entre el público la visión más actualizada de los dinosaurios.


Uno no puede evitar preguntarse cómo habría sido esta película si no hubieran tenido lugar tantos problemas y retrasos, si la película original habría sido mejor. En cualquier caso, y aunque no me parece de lo mejor que ha hecho Pixar últimamente (ni otros estudios), os recomiendo que vayáis a verla si queréis pasar un buen rato y ver una historia clásica y emotiva, de las de siempre. Nunca fallan. 

miércoles, 1 de julio de 2015

Jurassic World (I): Los personajes


Bien, estamos en el mes de Jurassic World. Ya ha sido noticia muy sonada que el fin de semana de su estreno ha sido un rotundo éxito, batiendo varios records mundiales y locales de recaudación (ha llegado ha ser la película que más ha recaudado en menos tiempo y en sólo 3 semanitas se ha convertido en la 8ª película más taquillera de todos los tiempos). Nosotros en Dinosaur Renaissance ya la hemos visto varias veces y teníamos pensado compartir nuestras impresiones por separado. 

Como es de esperar, haré referencia a la crítica de mi compañero Carlos, y por supuesto ESTÁ PLAGADA DE SPOILERS.

He decicido analizar los distintos apartados de la película de forma atomizada porque si no, con el rollazo que tenía que soltar, esto sería bastante más infumable, de modo que aquí está la primera parte de mi review:

Parte del reparto de Jurassic World caricaturizados al estilo The Simpsons.

Personajes: En esta cinta se nos presenta, en mi opinión, a los mejores nuevos personajes introducidos en la franquicia desde Roland Tembo (el único personaje nuevo suficientemente carismático en El Mundo Perdido y con un papel con cierta enjundia, no como el pobre y tristemente desaprovechado Eddie Carr). Cabe destacar también que, por primera vez desde Jurassic Park (1993), los personajes portan atuendos visualmente llamativos e identificables a simple vista, algo que no ocurría en las secuelas y que ayuda a dar mucha dimensión a unos personajes decentes, aunque limitados (asumámoslo, aunque están más desarrollados que en las anteriores secuelas, ni siquiera en la primera película eran personajes especialmente complejos).



    Owen (Chris Pratt) y Claire (Bryce Dallas Howard), en una relación de tira-afloja clásica del cine aventurero. 

    • Claire Dearing (Bryce Dallas Howard) es la protagonista absoluta de la cinta, y ella misma es un reflejo de lo que le ocurre al parque, tanto como personaje como en su vestimenta: pasa de ser una maníaca de la organización y el orden con tendencia a delegar e impecablemente vestida a tener la ropa sucia, hecha harapos y tomando la iniciativa y salvando a otros personajes en varias ocasiones (siendo gracias a ella la resolución de la trama principal de la película). Su relación con Owen es un poco estereotipada, pero es la que uno se esperaría de una película clásica de aventuras como Star Wars o Indiana Jones. ¡Y Jurassic World es aventura clásica a más no poder!
    • Se ha hablado mucho de que corra en tacones (en la novelización infantil, al contrario que en la peli, se los quita cuando va a por el T. rex) y de que se haga hincapié en la dicotomía "mujer exitosa en el trabajo" vs. "madre" como apologías de una sociedad machista. En mi opinión, los tacones son un reflejo de lo fuera de la zona de comfort que está Claire (que no se saldría de la rutina más que por emergencias, como se ve en la película) y el segundo punto la clásica moral de Hollywood de trabajo vs. familia: lo primero prescindible y lo segundo no. Algo que se ve en mujeres y en hombres en un sinfín de películas. Yo discriminación hacia la mujer no veo ni en un caso ni en el otro. Más aún, incluso se da la vuelta a ciertas situaciones en las que la mujer es socorrida: ella salva la vida al "héroe" (Owen) y es este quien le propina el beso. Justo al revés que en muchas aventuras clásicas.
    • Owen Grady (Chris Pratt) es el héroe de acción algo estereotipado. A mi me recordó muchísimo en su desarrollo a Han Solo (no solo por el chaleco): un tipo en la treintena, muy seguro de sí mismo, siempre dispuesto a bromear con una media sonrisa y a entrar a la acción de cabeza, un fanfarrón con las mujeres y con un gran vínculo emocional con un animal inteligente no humano (Blue la "Velociraptora", que sería el análogo de Chewbacca). Su papel además es de etólogo con pasado militar (presuntamente en combate), el primero de los dos únicos personajes científicos (o al menos, investigadores) con algo de peso en la trama. Su relación de amistad con Barry se muestra poco, pero se ve un vínculo de amistad muy logrado en las (pocas) escenas que comparten.

    Zach (izquierda) y Gray (derecha) en la Girosfera. Gritad chicos, gritad, que motivos no os faltan.
    • Los niños Zach y Gray, a diferencia de los del resto de las entregas, son mucho menos cargantes y "superdotados". Ni son prodigios de los ordenadores, ni son capaces de matar a patadas gimnásticas a un "Velociraptor", ni tampoco son capaces de sobrevivir casi sin despeinarse dos meses en una isla llena de dinosaurios. Sí, atacan a un "Velociraptor", pero manejando torpemente un táser. Si que es cierto que tras el primer ataque podrían haberse mostrados un poco más "traumatizados", como hacían Lex y Tim en la primera entrega, pero es algo que viendo la cinta ni me percaté. Por cierto, Ty Simpkins (Gray) ha revelado que por lo visto su personaje podría tener cierto grado de autismo en una entrevista: ¿por eso su obsesión por contarlo todo?
      • Lowery (Jake Johnson) es el secundario cómico y cínico con toque friki. Es el Ian Malcolm de esta cinta, defensor del orden natural y detractor del control humano de la naturaleza. Es un técnico de la Sala de Control de Jurassic World y un dinomaníaco empedernido (al igual que yo, que también tengo "plasticosaurios" en mi mesa de trabajo) y por tanto la voz/conciencia de la mayoría de espectadores: es fan acérrimo del parque original ("no necesitaban híbridos genéticos"), pese a las malas decisiones que toma Claire siempre se mantiene fiel a ella, no abandona la película hasta el final (un símil de no salirse de la historia hasta su resolución)... Y es quien tiene de las frases más memorables: "¿Por qué no dejas a las corporaciones poner nombre a los dinosaurios? Pepsisaurus... Doritodón".
      Vivian (Lauren Lapkus), Masrani (Irrfan Khan) y Lowery (Jake Johnson), anonadados ante la fuga del  I. rex.
        • Masrani (Irrfan Khan) es el dueño de InGen y Jurassic World. Es el típico multimillonario excéntrico bienintencionado que toma una serie de malas decisiones, termina arrepintiéndose de ellas e intenta redimirse mediante sus actos casi como un mártir. Es similar a John Hammond en su papel en la historia ("las mejores intenciones" de las que hablaba Grant en JP3), pero no en la mayoría detalles: es jóven, sabe pilotar helicópteros y centra el discurso de su parque en la experiencia de los visitantes mediante el espectáculo, no mediante la majestuosidad de los animales como en el zoo de Hammond. Podría decirse que es un híbrido entre Ludlow y Hammond. A muchos no les ha caído en gracia su humor y sus escenas, pero creo que es el doblaje, pues en su versión original suena más serio cuando las cosas se ponen serias.
        • Hoskins (Vincent D'Onofrio) es el jefe de Owen y Barry, el director de InGen Security y el encargado del "proyecto IBRIS". Según la web viral de Masrani Global fue quien detuvo el incidente de los Pteranodon fugados en 2001 (el final de JP3), a raíz de lo cual fue contratado por InGen/Masrani. Su interés original en la trama es hacer uso de los dinosaurios como armas, pero más tarde se muestra que lo que realmente le interesa es la generación de animales transgénicos como armas biológicas mediante ingeniería genética, algo con lo que está relacionado con el Dr. Wu de alguna forma. Es un personaje que me ha caído en gracia, porque no es el típico "malo malísimo" porque sí (como era, por ejemplo, Dennis Nedry en la película, pues traicionaba a InGen solo por el dinero. No como en la novela, que lo hacía por una situación laboral más que desagradable por parte de InGen), sino que es un hombre con sus propios intereses decidido a llevarlos a cabo a cualquier precio. Además, esa imagen de "enrollado" que pretende transmitir al hablar al principio de la película con Owen y Barry me cae también simpática. Su muerte, en medio de la explicación de su plan, es como el resto de las de la película: apresurada, deshumanizada y, sobre todo en este caso, innecesaria. Este personaje habría dado mucho de sí en una secuela. Una lástima que se lo cargaran. 
        Hoskins, un hombre seguro de lo que hace. 
        • Wu (BD Wong) es el único personaje que se recupera de la saga original (además de la estatua de Hammond). Su papel en la película tiene mucha mayor importancia que en Parque Jurásico. En esta entrega, sin Hammond de por medio, Wu considera suyas las creaciones del Jurassic World y las defiende a capa y espada, echando siempre la culpa de los aspectos negativos a las demandas de Masrani (citando libremente, "las reacciones son imprevisibles, pero eso era lo que usted quería: más dientes, más feroz y más «guay»"). En esta omnipotencia en la que vive, llega a un trato no del todo claro con Hoskins para crear híbridos de distintas especies (tanto de dinosaurio como de otros animales) para los fines militares del primero y con un fin no muy claro para el genetista... Un gran retorno, pues su papel es mucho más parecido al de la novela de Crichton, un hombre más interesado en la modificación genética que en los dinosaurios per se. 
        Wu, en 1993 (izquierda) y en 2015 (derecha), un retorno muy bien aprovechado.

        Luego hay otros personajes con subtramas muy poco desarrolladas como Barry, el amigo y compañero de trabajo de Owen (como dije antes, la química entre ambos actores funcionaba muy bien y me sorprendió que la explotaran tan poco, pues verlos juntos inspiraba una amistad de muchos años con mucho vivido a las espaldas), Hamada (el líder de los ACU, que en el guión original tenía un papel mucho más desarrollado) o Zara (que, por cierto, es el mismo papel que tiene Ed Regis en la novela original...), haciendo que su muerte sea espectacular, pero nada emotiva (algo que ocurre con las muertes de todos los personajes de la cinta... están super deshumanizadas), algo que tiene que ver con el siguiente apartado y que saldrá en unos días: La Historia.

        martes, 16 de junio de 2015

        Reseña: Dándole palos a Jurassic World

        Tengo un problema: la primera vez que vi Jurassic World salí notablemente decepcionado del cine. Esta pretendía ser un crítica que fuera a cuchillo a por la película. De hecho, así iba a empezar la entrada:

        "A estas alturas muchos sabréis ya que tanto Dani como yo salimos, junto con otros compañeros paleontólogos, en el número de junio de la revista QUO, en un reportaje sobre los dinosaurios de Jurassic World. Una de las cosas que terminábamos concluyendo es que, si bien los dinosaurios no iban a ser precisamente lo más actualizado del mundo, al menos lo que pedíamos es que nos encontráramos con una buena película en las salas. Desde mi punto de vista, Jurassic World también falla en esto por múltiples razones.

        Pero dos días después, asumidos los fallos del film, volví a ver la película. Decidí intentar pasar por alto lo malo y centrarme en disfrutarla. Y vaya si funcionó, majos. Para empezar, varios de los mencionados fallos podrían no ser tales, y tienen bastante lógica si aceptas las premisas que propone; creo que Jurassic World es una película más compleja de lo que pudiera parecer a simple vista. Pero además, con todos sus contras, es entretenida, divertida y emocionante.

        Obviamente, habiendo salido mucho más contento la segunda vez, la tarea de hacer una crítica destructiva se me ponía cuesta arriba. Aún así, en esta reseña (la primera de dos o tres, espero) yo voy a centrarme en los puntos negativos de la cinta. Porque sí, los tiene. Si no habéis visto todavía la película y no queréis que os la destripe, evitad esta entrada como la peste, porque está claro que lleva SPOILERS COMO UNA CASA.


        Vayamos de lo general a lo concreto. Para empezar, creo que la película tiene un ritmo algo irregular: empieza muy rápido, y tiene después algunos relativos bajones hasta que llega la última parte, donde ahí sí, explota. No habría tenido ningún problema en suprimir algunas de las escenas de acción de la mitad de la peli o lo del área restringida y el antiguo centro de visitantes (por mucha nostalgia que nos dé), si ello hubiera supuesto desarrollar más y con más calma tramas y personajes. La base de los distintos temas que trata la película está ahí: el hecho de que el público siempre quiera más, más y más; el problema del product placement descarado; las consecuencias de seguir jugando a ser Dios, tantos años después; la trama de los dinosaurios soldados, Wu, Hoskins e InGen (aunque imagino que todo esto se desarrollará más en las secuelas); el Raptor Squad, la increíble inteligencia de los raptores y la posibilidad de llegar a establecer vínculos con los humanos, basándose en la impronta y en su jerarquía social. Como digo, todo eso está en el film, pero creo que no llegan a darle el desarrollo y la importancia que merecen. Me habría gustado, por ejemplo, dedicar más tiempo a cada uno de los raptores, ya que más allá de Blue, apenas vemos diferencias entre Delta, Charlie y Echo (y eso que nos dejan caer algún tipo de conexión entre Barry y Delta, similar a la que tienen Owen y Blue). Quizás ver alguna cosilla más del parque no habría estado mal, pero eso ya depende de cada uno, y tampoco creo que hubiera aportado demasiado.


        También he comentado que falta desarrollo en los personajes. Se ha criticado mucho que no son más que estereotipos, empezando por los protagonistas: que él es un chulito, y que ella es una estirada y controladora, y que la relación que tienen entre ellos es machista. Bueno, estoy de acuerdo con esto solo a medias: por separado creo que funcionan bien, pero juntos la cosa se jode. Owen es un tío serio, preparado, audaz, el héroe de la función; además, está verdaderamente implicado en el estudio de los raptores: los cuida, los entrena, los observa, los pone firmes, los teme y respeta, y se preocupa por ellos. Me parece un acierto. Claire, verdadera protagonista de la película, efectivamente empieza como un personaje frío, casi deshumanizado, solo preocupado por su trabajo; pero con el transcurso de la historia empieza a tomar las riendas, a llevar la iniciativa y a implicarse activamente en la acción para proteger a sus sobrinos, de los que había sudado al comienzo de la peli. Hay una evolución. Y sin embargo, en su relación con Owen queda totalmente anulada. Él, efectivamente, se comporta con ella como un canalla y un gallito, y a ella, a partir de cierto punto, se le pone cara de boba cada vez que él habla o hace algo. El momento del beso es rancio y anticuado a más no poder, como salido de una película de John Wayne. Su último momento y frase juntos es un gran "Pos vale". 


        Los chavalines, Zach y Gray, por otro lado, no molestan: aunque el adolescente coñazo se pasa buena parte de la película comportándose como tal, da gusto verle ejercer de hermano mayor cuando las cosas se ponen feas. Además, son la pieza clave para la evolución de Claire. Lowery, uno de los informáticos de la sala de control del parque, funciona como un buen secundario y perfecto alivio cómico. Pero otros personajes necesitaban más tiempo en pantalla por narices. Barry, el compañero de Owen interpretado por Omar Sy, directamente desaparece de la película tras el ataque de los raptores, y no volvemos a saber de él hasta el mismo final. Vic Hoskins, el personaje de Donofrio, se mueve por unas poco justificables motivaciones, pero tampoco es un malo como tal, un villano al uso, y habría necesitado algo más de desarrollo; hasta su muerte nos deja algo fríos. Wu, aunque sale poco, es quizás de los personajes más interesantes, pues vemos el cambio pegado en estos 22 años, y ahora es un hombre pagado de sí mismo, con la sartén por el mando, y metido en una serie de chanchullos nada claros. Espero saber más de él en el futuro. Y Masrani... ay, Masrani. Lo único que tiene cierta gracia del director del parque es verle como contrapunto al fallecido John Hammond, una especie de millonario guay, con aires de gurú tecnológico a lo Steve Jobs (como me comentaba un colega), y poco más: no tiene gran trascendencia en la historia, y de nuevo, su muerte nos la toca bastante. Además... es bastante idiota.


        Lo que nos lleva al siguiente punto negativo. Mucho se le criticó a The Lost World en su día que las cosas que ocurrían allí se debían a que los personajes iban haciendo una idiotez tras otra. Creo que Jurassic World no se queda atrás en este aspecto. Todo empieza con una serie de responsables del parque que no tienen la más puñetera idea de lo que tienen entre manos. ¿Cómo es posible que estés al mando del parque, estés a punto de estrenar una nueva atracción con un dinosaurio híbrido espectacular pero muy peligroso, y seas incapaz de saber qué lleva? ¿Como es posible que NADIE sepa que de qué bichos está hecho, salvo el jefe de genéticos? (sí, sí, Wu lo lleva en secreto... pero venga, hombre). ¿Por qué nadie es capaz de gestionar la crisis de una manera mínimamente razonable? Molestas y sacas de su chabolo de ermitaño a un experto en estos animales (Owen) para consultarle y pedirle opinión, pero luego te dedicas sistemáticamente a no hacerle el más puñetero caso sobre lo que te está diciendo. IDIOTA. Vuestro dinosaurio híbrido tiene implantado un localizador, pero en cuanto os entra la sospecha de que puede haber escapado, metéis a tres personas en el recinto sin ningún tipo de protección, en vez de comprobar primero qué pasa con dicho localizador. IDIOTAS. Masrani, hijo de mi vida: hace 40 minutos eras incapaz de manejar el helicóptero. ¿Por qué te pones en plan héroe y decides pilotarlo tú, cuando tienes soldados de fuerzas especiales entrenados para ello? Te mereces tu muerte, IDIOTA.


        Hay otros detallitos, menores, que también me molestaron un poquillo: los chiquillos arreglando y conduciendo el jeep, por ejemplo; o la extraña frase de la "suma de dientes" que hace Gray, el pequeño, cuando se da cuenta de que hacen falta más dinosaurios para vencer al Indominus. Me indigna bastante todo el rollo híbrido-raptores: resulta que el Indominus también tiene ADN de raptor (pufff) y empieza a comunicarse con ellos (doble pufff), y es de suponer que estos lo ven como un animal lo suficientemente amenazador como para no tomarlo por una especie de nuevo alpha. En ese momento es cuando se lanzan a por los humanos (de las mejores escenas de la peli). Sin embargo, poco tiempo después y por razones que no termino de tener claras, Blue y el resto de raptores deciden volver a ser leales a Owen, y ya van con él a muerte (literalmente). Soy muy crítico cuando se convierte a animales en monstruos, que rugen y devoran todo a su paso, pero me parece igual de mala una excesiva humanización. Y eso es lo que pasa aquí. Llegamos al final de la película, a ESA ESCENA. Cuando todo parece perdido, Blue reaparece corriendo a cámara lenta, cual héroe de acción de los 80, y une fuerzas con el tiranosaurio para salvar el día. Con la colaboración especial del mosasaurio, por si fuera poco. La naturaleza unida contra la aberración genética. Después, para rematar la faena, raptor y tiranosaurio se miran, y no como lo harían dos animales de verdad, con curiosidad o miedo o indiferencia. No. Su mirada está cargada de significado: "Somos enemigos, pero hoy hemos colaborado. Así que por el momento dejamos nuestras rencillas al margen. Tú por tu lado y yo por el mío". Todo esto me sacó de la película, y me hizo ver el clímax como algo tonto y vacío (si es que hay un momento en el que Blue está subida a lomos de Rexy, tíos!).


        Y el CGI. Ay, el CGI. Tienes escenas y bichos que funcionan bien (cualquier escena de acción, o prácticamente cualquiera en la que salga el híbrido, muy logrado), tienes momentos FLI-PAN-TES (esos primeros planos de los raptores en sus jaulas con los bozales son de Oscar), y hay partes que son terribles. Absolutamente terribles. Muchas de los tomas de los raptores, en especial de Blue, habrían funcionado mil veces mejor con un animatrónico. Por no hablar de los primeros planos del tiranosaurio, que parece una caricatura. Sé que los animatrónicos son caros de construir, transportar, manejar y mantener, pero es que según qué momentos no hay color, de verdad. La diferencia es abismal. Fijaos lo bien que funciona la escena con el apatosaurio moribundo (momentazo, por cierto). Espero que tomen notas para las siguientes.


        Detallito final sin mucha importancia, pero que también me dolió un poco. Me gusta, y mucho, la banda sonora compuesta por Giacchino. De verdad que sí, tiene un nuevo tema principal muy chulo, y otros secundarios que también están bien. Además, no abusa del tema de Williams, sino que lo usa en su justa medida. El problema es que lo usa CUANDO NO TOCA. La escena de la llegada al parque no roza, ni de lejos, la sensación de magia y de asombro de la primera, y el tema de Williams debería estar reservado para ocasiones más épicas que Gray entrando en su habitación del hotel y abriendo las ventanas. De la segunda vez que lo usan, mientras Masrani va haciendo el mamarracho con el helicóptero, mejor ni hablo (hay otros momentos en los que se usa más levemente y sí que encaja mucho mejor, como cuando llegan al centro de visitantes original o cuando Claire libera al tiranosaurio). De la misma manera, aunque me gusta mucho el tema nuevo de esta peli, la escena final debería haber llevado el tema de Williams como acompañamiento sí o sí.


        Y básicamente eso es todo. Como he comentado, una vez asimilado lo malo, disfruté muchísimo más la película la segunda vez, y de verdad creo que no es tan boba o simple como pudiera parecer. Me parece que Jurassic World tiene dónde rascar, y además soy consciente de que la película se ha hecho con muchísimo amor y respeto por el material original. Todos estos puntos negativos que he comentado están en mayor o menor medida en la cinta, pero no tienen por qué estropear la experiencia. Hay, además, muchísimas cosas buenas y que me gustaron... pero ya habéis visto que mi objetivo era hacer un poco de sangre. De eso, de las cosas buenas que tiene, hablaremos, quizás, otro día.

        La saga se abre camino.



        P.D.- Fijaos que el tema de la veracidad científica ni lo he tocado. Incluso así tiene algunos detallitos chulos... pero todos sabíamos a lo que íbamos.

        martes, 24 de marzo de 2015

        Reseña "Mi querido Brontosaurus"



        Retrocedamos juntos un par de años en el tiempo y vayamos hasta 2013, momento en en que se publica en inglés el libro "Mi querido Brontosaurus. Una expedición científica al encuentro de nuestros dinosaurios favoritos" (o "My Beloved Brontosaurus", en su lengua original). El autor del libro es Brian Switek, periodista científico, entusiasta de los dinosaurios de toda la vida y paleontólogo amateur. Escribe un blog para National Geographic, tiene un canal sobre paleontología en Youtube, y además ha sido recientemente contratado para escribir y supervisar el contenido científico en la web oficial de Jurassic World (aunque imagino que no se verá en la película, la web menciona a Switek como guía para los turistas EN EL PARQUE, así que además ahora ha pasado a formar parte del intra-universo de Jurassic Park). Ha escrito numerosos artículos y varios libros, dos de ellos después de "Mi querido Brontosaurus", aunque este que hoy nos ocupa es el que ha tenido más repercusión (durante un tiempo fue fácil encontrarlo en librerías españolas... y eso es mucho decir!). En definitiva: aunque no se haya formado académicamente como paleontólogo, Switek es un dinófilo en toda regla!


        Pero... ¿de qué va "Mi querido Brontosaurus"? No es una novela, ni un libro de paleoilustración, ni un tratado paleontológico. Pese al título, y al maravilloso dibujo de la portada y contraportada, no va sobre Apatosaurus; ni siquiera trata sobre saurópodos en general. ¿Entonces? "Mi querido Brontosaurus" es un libro ligero de divulgación, que intenta acercar el mundo de los dinosaurios y de la paleontología al público general. Switek habla sobre excavaciones y museos, sobre su pasión por los dinosaurios desde pequeño, sobre cómo ha cambiado (y sigue cambiando) nuestra percepción sobre estos animales, y reflexiona en varias ocasiones sobre qué es lo que hace a los dinosaurios criaturas tan fascinantes. Todo esto, tomando como emblema al famoso brontosaurio y mostrándonos la evolución de su imagen con el paso de los años.

        He de reconocer que a este libro le veo algunos fallitos, aunque igual es cosa mía. Por un lado, da la sensación de que a veces cuesta seguir el hilo, porque va saltando hacia delante y hacia detrás, de un viaje en carretera a una anécdota en un museo al descubrimiento de tal animal en el siglo XIX, y de ahí de nuevo al viaje en carretera... Cuesta un poco centrarse, y casi da la sensación de que no tuviera muy claro a dónde quiere llegar. Por otro lado, en los primeros capítulos, intenta introducir alguna serie de conceptos sobre biología, evolución o morfología intentando evitar a toda costa usar terminología más técnica, con el fin de llegar a gente no iniciada. Sin embargo, da la sensación de que a veces ciertas explicaciones quedan algo confusas. Pero me temo que nosotros no entramos en ese "público general", así no podemos saber si cumple con su cometido o no. Por último, a nivel de imágenes, podría ser un poco más generoso, y no limitarse a pequeñas fotos y dibujos en blanco y negro.

        Por otro lado, a partir de la mitad del libro en adelante, "Mi querido Brontosaurus" coge carrerilla y ofrece una serie de capítulos de lo más interesante, centrados en la reproducción, crecimiento, vida social y extinción (entre otros) de los dinosaurios, con un estilo claro y ameno. Toda esta segunda parte es sin duda el punto fuerte, y he de decir que, si bien al principio no terminaba de engancharme, gracias a estos capítulos disfruté bastante.

        "Mi querido Brontosaurus" tiene sus más y sus menos, pero sin duda os entretendrá, aprenderéis algunas cosillas más casi seguro y es posible que, al identificaros con los pensamientos y vivencias de Switek (muchas de las cosas que comenta también nosotros las hemos sentido o pensado!), lleguéis a plantearos algunas preguntas sobre los dinosaurios que no os habíais hecho antes. No podemos menos que recomendar su lectura.


        P.D.- Prometemos dejar las reseñas durante una temporada.

        lunes, 16 de febrero de 2015

        Reseña de "The Paleoart of Julius Csotonyi"

        Ya lo dijimos: pronto caerían más reseñas. Y como lo prometido es deuda, y en Dinosaur Renaissance somos gente de palabra, hoy os traemos una nueva crítica. ¿Queréis saber qué nos ha parecido "The Paleoart of Julius Csotonyi"? ¡Pues vamos allá!


        "The Paleoart of Julius Csotonyi. Dinosaurs, sabre-tooths and beyond" es un libro que salió a la venta en mayo del año pasado (como ya comentamos aquí). Este libro ha sido editado por Titan Books, la misma editorial que ya nos trajo "Dinosaur Art: The World's Greatest Paleoart" en 2012. Precisamente como consecuencia del contacto entre Steve White, editor de este último, con Julius Csotonyi (cuyas obras venían incluidas en el volumen), surgió la idea de hacer un libro recopilatorio con su trabajo. Por si alguno no sabéis todavía de quién hablamos, Csotonyi es un científico y paleoilustrador canadiense de raíces húngaras nacidos en 1973, y uno de los paleoartistas más en forma de los últimos años (podéis leer más aquí sobre él en esta entrada de El Cuaderno de Godzillin).


        Como comentaba en la primera entrada que hicimos sobre este libro, no sabía muy bien qué esperar sobre él, ni cómo estaría organizado. ¿Quizás un catálogo de sus ilustraciones en alta calidad? Pues bien, "The Paleoart of Julius Csotonyi" es exactamente eso: un recopilatorio (¡un enorme recopilatorio!) de las obras de este artista. Es decir, es un maravilloso tomo lleno de imágenes a todo color  y a toda página, doble página, ¡e incluso triple o cuádruple página! (recordemos que Csotonyi ha hecho varios grandes murales para distintas exposiciones, y meter eso en una sola hoja es imposible). Cada una de las obras viene con un pequeño pie de figura, en el que se refieren los organismos representados, el año y la técnica utilizada. Algunas de las ilustraciones, además, vienen con un pequeño cuadro de texto escrito por el paleontólogo de turno que describió tal o cual taxón, donde hablan de ese trabajo concreto de Csotonyi.


        El libro presenta un pequeño prefacio del Dr. David C. Evans, conservador del Vertebrate Paleontology Royal Ontario Museum, y después un texto del famoso Dr. Robert Bakker, en el que habla de la colaboración con Csotonyi a la hora de ilustrar los descubrimientos hechos en un yacimiento de Dimetrodon en Texas. Este breve capítulo (si es que puede llamarse así) me pareció de lo más interesante: resulta increíble leer la descripción que hace Bakker del yacimiento, la disposición de los distintos niveles y de los distintos restos de organismos allí encontrados, y de toda la información que pudieron extraer de ellos, para a continuación, encontrarte en las dos siguientes páginas una magnífica fotocomposición de Csotonyi que plasma todos los descubrimientos previamente descritos por Bakker.


        Después de esta pequeña introducción, viene una entrevista entre White y Csontoyi. En ella se abordan los típicos temas: desde cuándo dibuja y de dónde le viene esa afición, sus influencias, su manera de aproximarse y trabajar con una ilustración... lo habitual. Sin embargo, de estas diez páginas de entrevista también se extrae otra información menos habitual y más curiosa, como el hecho de que Csotonyi está bien concienciado y comprometido con la lucha contra el creacionismo y con cómo la ilustración puede tener una gran importancia a la hora de divulgar ciencia, o, por ejemplo, que tiene también una pequeña colección privada de dibujos sobre biología especulativa (ya sabéis: vida en otros planetas, evolución de la vida en la Tierra en el futuro... ¡Me encantaría que esos dibujos suyos salieran a la luz alguna vez!).

        Y tras esta entrevista... llegamos al grueso del libro, que son docenas y docenas de páginas llenas de ilustraciones divididas en tres bloques: Paleozoico, Mesozoico y Cenozoico. Toda una enorme variedad de fotocomposiciones (que me gustan algo menos, he de reconocerlo) y de pinturas digitales (las cuales me gustan más) pasan ante nuestros ojos. Hay, además, un par de trabajos sobre los que Csotonyi se para y te explica todo el proceso creativo que le llevó al resultado final que vemos en el libro. Una de estas ilustraciones "especiales" es la imagen del apatosaurio que os muestramos justo aquí debajo. Es increíble ver la calidad y el nivel de detalle que hay en sus obras (cuando te fijas con detalle, la piel elefantiana del Apatosaurus está cubierta de cientos y cientos de pequeñitas escamas).


        Poco más que añadir. Aunque la mayoría de las ilustraciones vienen en la propia web de Csotonyi o pueden encontrarse por internet, la oportunidad de verlas en papel impreso y recrearse durante un buen rato con ellas no tiene precio. Permite apreciar también la evolución en el trabajo de este artistazo, ya que, si bien sus primeros trabajos (en torno a 2007) eran ya muy buenos, lo que hace hoy en día está a un nivel que muy pocos pueden lograr. Os animo encarecidamente a que os hagáis con él.

        P.D.- "Pterosaurs", de Mark Witton, anda ya también en mi poder, pero puesto que es todo un tratado sobre pterosaurios, leerlo y hacer una reseña llevará su tiempo.

        miércoles, 14 de enero de 2015

        Reseña de "GIGANTES DEL OCÉANO. UNA AVENTURA PREHISTÓRICA"

        Ya que un servidor está entrando de lleno en el mundo de los reptiles marinos, voy a aprovechar para hacer una reseña (que hacía mucho que no caía una por aquí) del que fue uno de los regalos de mi último cumpleaños: el documental de 2007 "Gigantes del Océano: Una Aventura Prehistórica" (o "Sea Monsters: A Prehistoric Adventure" para los angloparlantes). ¿Por qué hacer ahora una crítica de un documental que tiene casi 8 años? Pues porque yo no lo había visto y porque me apetece. ¡Ea!


        "Sea Monsters" es una película de 40 minutos de duración producida por National Geographic, rodada en 3D y proyectada en cines en el mismo formato en octubre de 2007. Cuenta la historia de una hembra de Dolychorhynchops, un género de plesiosaurio de cuello corto, cráneo alargado y pequeño tamaño, que habitó en lo que hoy es Kansas a finales del Cretácico. Durante la narración seremos testigos de su vida, desde el momento de su nacimiento hasta el fin de sus días, y descubriremos la enorme diversidad de criaturas que existía en el gran mar interior de Norteamérica: mosasaurios, tiburones, elasmosaurios, peces, moluscos, aves, tortugas... Además, la historia de Dolly la Dolychorhynchops y su familia se alterna con varias recreaciones de distintos descubrimientos paleontológicos, que aportan evidencias científicas sobre lo que se está viendo en la trama de la hembra plesiosaurio.


        Vamos a empezar las cosas al revés: ¿tiene "Sea Monsters" cosas malas? Pues sí, las tiene. Quizás lo más gordo es que toda la parte "científica" rompe bastante el ritmo de la narración. Es lógico (y debería decir incluso obligatorio) que en un documental de este tipo exista algo que nos aporte información real, que soporte con evidencias todo lo que vemos en la historia. Pero mientras que en otros documentales funciona a la perfección y es uno de sus puntos fuertes (véase "Planet Dinosaur" de la BBC), aquí chirría. No se me ocurre la forma correcta para hacerlo en el caso que nos ocupa, la verdad, pero lo cierto es que te saca totalmente de la historia.

        Luego tenemos otros puntos flacos, pero son fallos menores: por ejemplo, a veces da la sensación de que hay saturación de animales. ¿Sabéis esos dibujos que representan ecosistemas enteros y que incluyen a cada uno de los organismos que los componen? Suelen ser imágenes recargadas y poco realistas, pero que sirven a la perfección para ilustrar toda la biodiversidad de un hábitat concreto. A "Sea Monsters" también le ocurre eso, solo que aquí no es necesario: en un documental que cuenta con 40 minutos para mostrar las faunas marinas del Cretácico de Norteamérica, no hace falta que estén saliendo todo el rato un montón de animales de distintas especies. Resulta poco creíble. Pero pese a todo, como he comentado, no me molesta.

        Tampoco me molesta lo inexacto de algunos bichos (principalmente los mosasaurios, pero la película es anterior al descubrimiento de algunos fósiles que nos han ayudado a conocer mejor a estos reptiles, y tampoco son cosas gordas), o que en los primeros planos o en escenas fuera del agua el CGI cante cosa mala (hay un plano de un tiranosáurido que es criminal). ¿Por qué?


        Porque, en términos generales, "Sea Monsters" me ha gustado, y me ha gustado mucho. Conocía su existencia, pero nunca me había llamado lo suficiente como para buscarlo. Gran error: este documental me ha sorprendido gratamente. Aunque los gráficos por ordenador se noten demasiado en ciertas tomas, lo cierto es que funcionan bastante bien en general. Resultan, a grandes rasgos, naturales y creíbles: los diseños de los animales y sus movimientos funcionan a la perfección. Tenemos, además, escenas y tomas (perdón por la cursilería) realmente hermosas, apabullantes a nivel visual. "Sea Monsters" es una delicia para la vista. Y la banda sonora es otro gran acierto: delicada, sosegada, tranquila e inusualmente elaborada para un producto de este tipo. La suma de todos estos factores hace que nos encontremos ante un documental bonito y relajante, cuidado y que consigue trasladarte hasta los mares del Cretácico de tal manera que parece que podría haber sido rodado hoy en día con animales de verdad.


        Es una pena, pero precisamente por eso molesta la alternancia de estas sobrecogedoras imágenes marinas con las historias sobre excavaciones y descubrimientos, y el hecho de no tener una historia demasiado desarrollada. Hace que 40 minutos parezcan pocos y te quedes con ganas de mucho más. En cualquier caso, no puedo más que recomendar encarecidamente que veáis "Sea Monsters" si todavía no lo habéis hecho. No quiero que parezca que en esta crítica pesan más los puntos negativos que los positivos, porque de verdad que no es así en absoluto: para mí, los defectos que pueda tener este documental no empañan en absoluto la grata experiencia que ha supuesto verlo.

        Así pues, dadle una oportunidad. En el peor de los casos, aprenderéis algo sobre reptiles marinos. En el mejor (y espero que así sea) viajaréis hasta el Cretácico y acompañaréis a una hembra de plesiosaurio en un viaje fascinante. 


        P.S.- Los Reyes Magos se han portado bien y me han provisto de más paleomaterial didáctico, así que nuevas reseñas caerán antes o después.

        martes, 4 de marzo de 2014

        Reseña: "Sabertooth", de Mauricio Antón

        Ya le tenía yo muchas, pero que muchas ganas, a "Sabertooth", del magnífico paleoilustrador Mauricio Antón. Así, el pasado noviembre, y gracias a unos cuantos compañeros y compañeras muy majos y majas (gracias a todos!), este libro cayó en mis zarpas como regalo de cumpleaños. He tardado unos mesecitos en ponerme con él, pero "Sabertooth" realmente vale la pena.


        En otras ocasiones hemos reseñado libros que ofrecían un gran entretenimiento, donde el apartado visual era el plato fuerte y se notaba, porque te ganaba en un pispás. El libro que nos ofrece Antón se aleja mucho de esos ejemplos de pura diversión sin más: lo que tenemos entre manos es todo un tratado sobre los distintos dientes de sable que han poblado nuestro planeta, un extenso manual sobre cómo eran y cómo vivían. "Sabertooth" es todo un señor libro de referencia sobre dientes de sable. Se nota que el autor conoce a estos organismos, que lleva estudiando sus restos mucho tiempo y que le apasionan como a un niño. Escrito en inglés, pero bastante accesible, los textos de Antón explican con claridad detalles y conceptos de biología, evolución o anatomía.


        El libro consta de cinco grandes capítulos o bloques. De ellos, los dos primeros quizás puedan resultar algo típicos: son capítulos introductorios que repasan la historia de los dientes de sable y el descubrimiento de sus restos, definen sus características, los engloban en un marco temporal y en una filogenia, hablan de evolución, de los principales yacimientos en el mundo... Un par de capítulos no tan jugosos y que quizás suenen a algo ya visto una y mil veces para los familiarizados con la materia, pero sin duda totalmente necesarios para entrar en faena y para orientar a los profanos. 

        Pero entonces llega el tercer capítulo, llamado "Un Quién es Quién de los predadores dientes de sable", y aquí "Sabertooth" se pone realmente interesante. No solo los felinos han alcanzado esta morfología característica, sino que en la historia de la vida en la Tierra múltiples organismos la han desarrollado también de forma convergente, y Antón, para hacer que seamos conscientes de ello, le pega un repaso de aúpa a esta enorme diversidad: desde los gorgonópsidos hasta los famosos felinos macairodontinos, pasando por los thylacosmílidos marsupiales, los creodontos machairodinos, los nimrávidos y los barburofélidos (este último grupo hermano de los verdaderos félidos). Y los dos siguientes capítulos tampoco se quedan atrás, pues se centran en la extinción y en la anatomía de estos animales, cómo utilizaban sus desarrolladísimos caninos para cazar, cómo se movían, cómo se comportaban, qué patologías sufrían... En definitiva, cómo reconstruir la apariencia y etología de estos animales, y por qué desaparecieron.


        Hemos dicho al principio que este libro no es, al contrario que otros sobre los que hemos hablado, una simple galería de bonitas imágenes, sino un elaboradísimo libro de consulta sobre dientes de sable, con información actualizada y que merece leerse con tiempo y calma si quiere disfrutarse. Pero es innegable que "Sabertooth" es, también, un regalo para la vista. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de Mauricio Antón, uno de los grandes paleoilustradores a nivel mundial, y que un libro así no tendría sentido sin sus maravillosas imágenes. Son sus dibujos los que realmente ayudan a comprender a estos animales, a su morfología y a su entorno, y las diferencias entre unos y otros. A lo largo de los años, Mauricio Antón ha pintado una gran variedad de dibujos sobre dientes de sable, y casi todos están en este libro: bocetos a lápiz de esqueletos y cráneos, pinturas en óleo y acrílicos, composiciones, pinturas digitales... además de unas cuantas imágenes nuevas e inéditas, exclusivas para este libro. 

        "Sabertooth" es un libro que se disfruta muchísimo (en mi opinión, más cuanto más cercano se es al tema) y con el que también se aprende muchísimo, y que sirve además para disfrutar, una vez más, del enorme talento de este artista.