miércoles, 9 de abril de 2014

Nos vamos de EJIP!

Como ya venimos haciendo desde unos cuantos años en estas fechas, marchamos con motivo del XII Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología, que se celebra este año en Boltaña.

Carlos realizará una revisión histórica del ejemplar de Lariosaurus de Estada (Huesca), un notosaurio de pequeño tamaño; y yo, junto a Carlos y nuestro fiel compañero y amigo Alejandro Serrano Martínez, presentaré un protocolo generalizado de fotogrametría para obtener un rápido modelo en 3D de prácticamente cualquier ejemplar fósil. A la vuelta comentaremos más en profundidad ese trabajo, así como una crónica general del congreso. Saludos, y hasta la vuelta!

sábado, 5 de abril de 2014

Aprende con Primeval: Arthropleura

Seguimos con el mundo de los artrópodos en Dinosaur Renaissance, en esta ocasión con la sección "Aprende con Primeval" (la cual hacía ya unos meses que no tocábamos, por cierto). Y si hablamos de artrópodos prehistóricos, uno de los más famosos e impresionantes es, sin duda, Arthropleura. En la serie británica, por supuesto, no podían dejar pasar la ocasión; una vez más, sin embargo, la recreación de este animal no es que sea precisamente fidedigna.

Recreación de Arthropleura armata en el Museo de Ciencias Naturales de Stuttgart.

Pero empecemos por el principio, como hay que empezar. Arthropleura es un género de miriápodos (ciempiés, milpiés y otros bichillos similares) del Carbonífero superior (340-280 millones de años), cuyos restos se han encontrado en Norteamérica y en Escocia. Existen varias especies de Arthropleura de distintos tamaños, siendo la mayor de ellas A. armata, de más de dos metros y medio de longitud. Aunque los restos que se encuentran de este animal suelen ser segmentos sueltos que componen los tagmas (partes principales) de su cuerpo (cabeza y tronco, en el caso de los miriápodos), es habitual encontrar también rastros fosilizados pertenecientes a Arthropleura, nombrados como Diplichnites. 

Rastros de Arthropleura en Crail (Fife, Escocia), asociadas al icnogénero Diplichnites.

A día de hoy se piensa que, dentro de los miriápodos, Arthropleura está mas emparentado con los diplópodos (es decir, los milpiés, que presentan dos pares de patas por segmento y que se alimentan de materia vegetal en descomposición) que con los quilópodos (los ciempiés, con un solo par de patas por segmento, venenosos y activos cazadores). Aunque antes se pensaba que podrían ser animales carnívoros, la ausencia de partes bucales fuertemente esclerotizadas en el registro fósil sugiere que serían más bien animales de hábitos herbívoros. Bueno, y lo cierto es que la presencia de polen de pteridófitas y de restos de lycopodios en el contenido estomacal y en coprolitos contribuyen también bastante a soportar esta hipótesis. Pese a ser posiblemente de hábitos herbívoros, como ya hemos visto llegaban a ser animales muy grandes; de hecho, A. armata es uno de los mayores artrópodos que jamás han existido, haciendo muy difícil que este enorme miriápodo tuviera algún tipo de depredador.

Comparación entre el ser humano y varios mega-artrópodos, por Ricardo Ramírez. En el centro, Eoarthropleura devonica, Arthropleura moyseyii y Arthropleura armata.

Con mayor o menor fortuna, Arthropleura ya había sido representado previamente en programas como Walking with Monsters y Prehistoric Park. Pero cuando llegó el turno de Primeval, como no podía ser de otra forma, pasaron a Arthropleura por su peculiar filtro y empezaron a hacer "primaveladas". Se ve que para los creadores de la serie dos metros y pico de bicho no eran suficientes, y decidieron agrandarlo hasta los 6 metros de longitud. Y como, por muy grande que sea, con un inofensivo artrópodo herbívoro no vas a ningún lado, transformaron el look de Arthropleura de diplópodo (milpiés) a quilópodo (ciempiés). Es decir, lo convirtieron en una gigantesca escolopendra, depredadora y con grandes mandíbulas.

Foto promocional de la primera temporada de Primeval: Stephen Hart es acechado por un gigantesco Arthropleura re-imaginado como una escolopendra. 

Puedo llegar a comprender el cambio, que los guionistas jugasen con la antigua idea del Arthropleura carnívoro para darle más chicha al capítulo. De hecho, uno de los personajes, el joven estudiante Connor Temple, comenta que con este animal no habría que preocuparse, pues se alimenta de vegetación muerta (está hablando del verdadero Arthropleura). Obviamente, Connor está equivocado y esto tiene peligrosas consecuencias cuando se enfrentan al animalico.

Puedo entender también la "monstruificación" del animal: ataques a personas, escondrijos húmedos y oscuros, ruidos amenazantes... Es lo normal en estos casos. Pero sí que hay una cosa que le duele a mi corazoncito de biólogo. Los miembros de Chilopoda (ciempiés, escolopendras y demás) presentan el primer par de patas modificados en unas uñas llamadas forcípulas, con las que inyectan el veneno a sus presas, y que actúan como apéndices bucales complementarios a las grandes mandíbulas. Pero ni transformando al Arthropleura en un ciempiés hacen las cosas bien en Primeval: aquí, el bicho inyecta el veneno mediante un único aguijón situado en algún punto de su aparato bucal. No existe nada similar en los quilópodos.

Forcípulas de una escolopendra (imagen tomada de http://www.aquaportail.com/definition-9382-forcipule.html)

Ni siquiera es que a nivel de efectos especiales resulte una maravilla, y eso que con los artrópodos suele ser bastante más fácil que con los vertebrados: aunque a ratos pueda dar el pego, en ocasiones chirría bastante cómo está animado e integrado en el fondo. Otra ocasión desaprovechada, querida Primeval.

P.S.- Os dejamos un pequeño recopilatoio que hemos encontrado en Youtube con las escenas del Arthropleura. Que os aproveche (o no).


viernes, 28 de marzo de 2014

Predicciones cámbricas


No, lo que estáis viendo no es una pintura basada en un relato de ciencia-ficción. Esta imagen muestra una situación que pudo haber tenido lugar hace 520 millones de años en lo que hoy es Sirius Passet (Groenlandia). Y esa extraña criatura es Tamisiocaris borealis, un anomalocarídido descrito en 2010 partir de un único apéndice frontal de unos 8 centímetros que ha vuelto a saltar a la palestra estos días gracias a la publicación de nuevos restos del animalico.

¿Y qué? Pues que estos nuevos restos (de nuevo, los apéndices frontales) están mejor preservados, y permiten lanzar una asombrosa hipótesis sobre el modo de vida de Tamisiocaris: al contrario que otros anomalocarídidos, de los cuales se piensa que eran depredadores, el animal que nos ocupa sería un filtrador. O eso es lo que se desprende del estudio de los nuevos apéndices, en los que se aprecian montones de filamentos, con los que capturaría su alimento suspendido en el agua.

Recreación del aspecto y funcionamiento de los apéndices frontales de Tamisiocaris, con los que obtendría su alimento.

Pero lo más curioso viene ahora. ¿Recordáis el libro All Your Yesterdays? John Meszaros, uno de los ilustradores del libro, participó en él con el dibujo de un hipotético anomalocarídido que había transformado sus apéndices en órganos filtradores, y que se alimentaba de manera similar a una ballena. Es increíble el parecido entre este animal, al que Meszaros bautizó como Ceticaris, y el anomalocarídido real Tamisiocaris. De hecho, uno de los autores del trabajo incluso lo menciona en un vídeo anexo a la publicación. ¿Cuántas sorpresas más nos depara la paleontología? ¿Cuántas de las ilustraciones puramente especulativas que aparecían en All Your Yesterdays terminarán teniendo algo de cierto?

Venga, por pedir que no quede: que se encontraran pruebas de que había Smilodon melánicos sería algo muy molón!

El Ceticaris barbudo (Cetimimus barbus), un versión filtradora especulativa de los anomalocarídidos. Por John Meszaros.

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Aquí tenéis la referencia: 

Vinter, J., Stein, M., Longrich, N., Harper, D. 2014. A suspension-feeding anomalocarid from the Early Cambrian. Nature. 

P.S.- La increíble imagen del principio es obra del genial paleoartista Robert Nicholls. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Pesadilla en el Yacimiento!

Todos los que hemos trabajado en una excavación tarde o temprano nos hemos topado con algún compañero poco riguroso a la hora de tomar datos en campo, que le dan más al pico que a la pala o incluso se dedica a quitarse la camiseta para lucir torso e intentar ligotear.

Aunque todo es en su justa medida y todos hemos perdido alguna vez el tiempo o pisado un fósil en el campo, hay campañas de excavación en algunos yacimientos más recordadas por el/la inaguantable o incompetente de turno que por ningún hallazgo fosilífero.

Total, que estaba un día discutiendo de realities como Pesadilla en la Cocina cuando, debido a que escuché mal algo en plan "Paleo" y "Chicote", pensé: "¿Cómo sería uno de estos realities sobre campañas de excavación paleo/arqueológicas?"

La respuesta, esta imagen:


Seguramente sería exactamente igual, solo que con sedimento en lugar de condimento y picos y cinceles en lugar de cuchillos y tenedores.

PS: Aunque no iba con estas, este post es un guiño al gran Koprolitos, cuya lectura recomendamos encarecidamente.

PPS: Gracias a Carmen Coto por conversaciones tan surrealistas como divertidas que inspiran estas genialidades.

martes, 4 de marzo de 2014

Reseña: "Sabertooth", de Mauricio Antón

Ya le tenía yo muchas, pero que muchas ganas, a "Sabertooth", del magnífico paleoilustrador Mauricio Antón. Así, el pasado noviembre, y gracias a unos cuantos compañeros y compañeras muy majos y majas (gracias a todos!), este libro cayó en mis zarpas como regalo de cumpleaños. He tardado unos mesecitos en ponerme con él, pero "Sabertooth" realmente vale la pena.


En otras ocasiones hemos reseñado libros que ofrecían un gran entretenimiento, donde el apartado visual era el plato fuerte y se notaba, porque te ganaba en un pispás. El libro que nos ofrece Antón se aleja mucho de esos ejemplos de pura diversión sin más: lo que tenemos entre manos es todo un tratado sobre los distintos dientes de sable que han poblado nuestro planeta, un extenso manual sobre cómo eran y cómo vivían. "Sabertooth" es todo un señor libro de referencia sobre dientes de sable. Se nota que el autor conoce a estos organismos, que lleva estudiando sus restos mucho tiempo y que le apasionan como a un niño. Escrito en inglés, pero bastante accesible, los textos de Antón explican con claridad detalles y conceptos de biología, evolución o anatomía.


El libro consta de cinco grandes capítulos o bloques. De ellos, los dos primeros quizás puedan resultar algo típicos: son capítulos introductorios que repasan la historia de los dientes de sable y el descubrimiento de sus restos, definen sus características, los engloban en un marco temporal y en una filogenia, hablan de evolución, de los principales yacimientos en el mundo... Un par de capítulos no tan jugosos y que quizás suenen a algo ya visto una y mil veces para los familiarizados con la materia, pero sin duda totalmente necesarios para entrar en faena y para orientar a los profanos. 

Pero entonces llega el tercer capítulo, llamado "Un Quién es Quién de los predadores dientes de sable", y aquí "Sabertooth" se pone realmente interesante. No solo los felinos han alcanzado esta morfología característica, sino que en la historia de la vida en la Tierra múltiples organismos la han desarrollado también de forma convergente, y Antón, para hacer que seamos conscientes de ello, le pega un repaso de aúpa a esta enorme diversidad: desde los gorgonópsidos hasta los famosos felinos macairodontinos, pasando por los thylacosmílidos marsupiales, los creodontos machairodinos, los nimrávidos y los barburofélidos (este último grupo hermano de los verdaderos félidos). Y los dos siguientes capítulos tampoco se quedan atrás, pues se centran en la extinción y en la anatomía de estos animales, cómo utilizaban sus desarrolladísimos caninos para cazar, cómo se movían, cómo se comportaban, qué patologías sufrían... En definitiva, cómo reconstruir la apariencia y etología de estos animales, y por qué desaparecieron.


Hemos dicho al principio que este libro no es, al contrario que otros sobre los que hemos hablado, una simple galería de bonitas imágenes, sino un elaboradísimo libro de consulta sobre dientes de sable, con información actualizada y que merece leerse con tiempo y calma si quiere disfrutarse. Pero es innegable que "Sabertooth" es, también, un regalo para la vista. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de Mauricio Antón, uno de los grandes paleoilustradores a nivel mundial, y que un libro así no tendría sentido sin sus maravillosas imágenes. Son sus dibujos los que realmente ayudan a comprender a estos animales, a su morfología y a su entorno, y las diferencias entre unos y otros. A lo largo de los años, Mauricio Antón ha pintado una gran variedad de dibujos sobre dientes de sable, y casi todos están en este libro: bocetos a lápiz de esqueletos y cráneos, pinturas en óleo y acrílicos, composiciones, pinturas digitales... además de unas cuantas imágenes nuevas e inéditas, exclusivas para este libro. 

"Sabertooth" es un libro que se disfruta muchísimo (en mi opinión, más cuanto más cercano se es al tema) y con el que también se aprende muchísimo, y que sirve además para disfrutar, una vez más, del enorme talento de este artista.


martes, 18 de febrero de 2014

Ponga un poco de paleoilustración en su vida

Imagina, oh, señor paleontólogo, que descubres un nuevo e interesante taxón fósil. O que te haces con nuevos especímenes de taxones ya conocidos, o llevas a cabo un estudio con innovadora tecnología que te permite hacerte una idea más clara del aspecto y comportamiento de estos organismos en vida. A la hora de publicarlo en una revista de impacto, hay una serie de imágenes obligatorias, claro. Por supuesto, las fotos del fósil no han de faltar, así como dibujos y esquemas del mismo, donde se aprecien y detallen los elementos diagnósticos del mismo. Aunque esto ya es menos habitual, una reconstrucción esquelética completa del animal es también un punto a favor. Y por último, aunque en mi opinión no menos importante, algo que debería ir incluido también sería una ilustración del bicho en vida, en su entorno.

¿Por qué? Porque una buena reconstrucción del dinosaurio, artrópodo o anfibio de turno puede servir para terminar de rematar tu labor de divulgación. Si el trabajo de reconstrucción es bueno, servirá para que la gente se haga rápidamente una idea de lo que tienen entre manos. Una sola imagen puede transmitir mejor lo que quieres expresar que lo que llevas describiendo durante párrafos y párrafos. Dentro de la comunidad científica, esa sesuda descripción se entenderá mejor o peor  (es de suponer que se entenderá bien), pero con una imagen llegas al público en general. Un solo dibujo, y verás a tu criatura prehistórica en blogs, periódicos y televisiones. Y lo cierto es que eso, a nosotros los paleontólogos, nos viene muy bien. Está claro que lo importante es la ciencia, el trabajo bien hecho, pero todo eso no es gratis. Y si quieres conseguir financiación, hay que saber manejar y explotar los recursos de que dispones. Eso es así. Una buena fotografía de la moto viene de perlas para venderla, por mucho que al futuro comprador le cuentes obra y milagros de ella. 

Un ejemplo. Este maravilloso fósil de aquí abajo (cuya foto está sacada de Wikipedia) pertenece a Sciurumimus albersdoerferi, del que ya hemos hablado alguna vez. Es el ejemplar de una cría de terópodo con un estado de preservación excepcional, ya que se aprecian incluso las impresiones de plumas/protoplumas en la cola.


Con un fósil así lo tienes prácticamente todo hecho. Y sin embargo, a mí me dio la sensación de que la divulgación de este animal podía haber llegado mucho más allá. Lo cierto es que el dibujo oficial que acompañaba la publicación, hecho por uno de los autores, no es quizás todo lo resultón que debería ser.


Bueno, sí que sirve para hacerse una idea, y nosotros obviamente no somos críticos. Pero en comparación con otras cosas que se hacen por ahí... Cabría esperar que para un fósil como este, bastante increíble, se presentara una imagen algo más llamativa. No puedo evitar pensar qué habría pasado si se hubiera presentado a Sciurumimus con una ilustración como esta de Emily Willoughby.


A la inversa también existen algunos ejemplos. A veces, todo lo que tienes son un pocos restos fragmentarios. Sin embargo, como lo acompañas de una brillante ilustración, tu publicación se divulga muchísimo mejor de lo esperado. Todo lo que se tiene por el momento de Sauroniops pachytholus, un carcarodontosáurido africano presentado en 2012, es un pequeño fragmento del cráneo. Pero con una fantástica ilustración bajo el brazo, y National Geographic mediante, este terópodo con "ojo de Sauron" tuvo cierto tirón mediático.

Ilustración de Sauroniops para National Geographic, por Emiliano Trocco. En primer plano se ven a un par de jóvenes espinosaurios (si echáis un ojo aquí podréis ver el escaso material que conforma el holotipo de este carcarodontosáurido).

Hay que tener cuidado con la repercusión de los medios, por cierto. A veces se consigue más atención de la deseada, y todo empieza a desvirtuarse mucho. Mirad a la derecha en el blog, a esa bestia ávida de sangre ligeramente inspirada en el heterodontosaurio Pegomastax africanus. El holotipo de Pegomastax son apenas cuatro huesos: un postorbital, un predentario y ambos dentarios. Sin embargo, Paul Sereno, el autor del artículo, supo venderlo muy bien (es bastante diestro en ese tipo de cosas, de hecho). Encargándole una ilustración al paleoartista Todd Marshall, la imagen que se nos vendió de este pequeño animalillo herbívoro captaba poderosamente la atención: con la boca abierta, enseñando los dientes, y con una hilera de púas cubriéndole el dorso. Todo esto a partir de unos pocos fragmentos de huesos. Es normal que la prensa dijera después todas las barbaridades que dijeron.

Pegomastax africanus (o creo que ahora es africana, no estoy seguro) de Todd Marshall. Desde luego, no se puede decir que pase desapercibida.

Ante todo, queremos dejar muy claro que no estamos criticando ninguno de estos artículos, ilustraciones ni científicos. Aquí, en Dinosaur Renaissance, estamos empezando en este mundillo, y no podemos sentir menos que admiración y respeto por consumados profesionales con años de experiencia a sus espaldas. Solo os hemos mostrado tres ejemplos que resaltan el poder divulgativo que puede tener una buena paleoilustración acompañando un artículo científico.

Así que ya lo sabes, oh, señor paleontólogo... pon un poco de paleoilustración en tu vida. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Divulgando en Las Hoyas!

Este año nos tocó a los autores del blog divulgar fuera del ciberespacio en la campaña de excavación del yacimiento de Las Hoyas, donde intentamos transmitir algunas ideas acerca de cómo era Castilla-La Mancha hace 125 millones de años.

Esto se hizo en el marco de una jornada de puertas abiertas al yacimiento en el que se realizaron una serie de visitas guiadas a las cuadrículas donde se encontraron ejemplares emblemáticos del yacimiento, a los rastros de dinosaurios y a las cuadrículas donde se trabajaba este año, donde se explicó el funcionamiento de una excavación paleontológica.


TVE de Castilla-La Mancha nos filmó explicando a los visitantes, aunque solo me sacaron a mí (Dani) en el aire, explicando la importancia de los hallazgos de Pelecanimimus e Iberomesornis con algún comentario un poco desafortunado sobre "rayitas", jeje.

La verdad es que fue una experiencia interesante para ambos y nos dio por primera vez la oportunidad de acercar al público los conocimientos científicos más relevantes que se llevan obteniendo del yacimiento de Las Hoyas desde hace más de 25 años.

Os dejamos alguna foto y pantallazos de aquellos momentos y también los enlaces de los medios en los que apareció aquel año la campaña de Las Hoyas.


Pero que conste que Carlos también estuvo explicando a los visitantes el funcionamiento de la excavación y las huellas que existen en el yacimiento de Las Hoyas. También estuvo allí Canal Castilla-La Mancha, donde le entrevistaron, pero nos ha sido imposible localizar el metraje (avisadnos si lo encontráis!!!).

Enlaces: