viernes, 3 de mayo de 2013

Plumas: ¿dónde paramos? (II)


Sigamos hablando de plumas. Nos habíamos quedado justo en este animalito que tenéis aquí encima, descubierto en 1996 en China. Su nombre es Sinosauropteryx prima, un terópodo compsognátido de pequeño tamaño (el holotipo mide 68 centímetros, incluyendo la cola). Si miráis la foto, os llamarán la atención inmediatamente los filamentos que adornan una buena parte de su cuerpo. Mucho se debatió sobre estas estructuras en su momento, llegándose a afirmar que podían ser incluso fibras musculares... pero al final, la opinión aceptada es que se trata de algún tipo de cobertura corporal, filamentosa, algo rígida... en definitiva: protoplumas.

Por si hubiera algún profano, aclaración rápida: los terópodos son los típicos dinosaurios carnívoros (no es necesariamente así, pero no nos vayamos por las ramas), bípedos, y que incluyen desde enormes depredadores hasta las aves modernas. Los compsognátidos (esto es, pertenecientes al clado Compsognathidae) son un grupo concreto de terópodos, por lo general de pequeño tamaño, y que incluye a  los famosos "compys" de Jurassic Park. 

Así pues, si miramos este cladograma de terópodos (con ilustraciones de Nobu Tamura) podemos ver que el primer registro de un dinosaurio no aviano emplumado se da en un grupo que no está especialmente emparentado con las aves. 

La presencia de plumas (o protoplumas de algún tipo) está indicado por la estrella de color azul.

Pero Sinosauropteryx no era más que la punta del iceberg. Durante los siguientes años, gracias a los increíbles yacimientos chinos, empezaron a aparecer nuevos fósiles de dinosaurios emplumados a una velocidad vertiginosa. Ovirraptorosaurios como Caudipteryx, terizinosaurios como Beipiaosaurus, dromeosaurios como Sinornithosaurus, troodóntidos como Anchiornis, tiranosauroideos como Dilong, los extraños alvarezsáuridos como Shuvuuia, los aún más extraños escansoriopterígidos... Todo el clado Coelurosauria se fue rellenando con esta clase de animales, ofreciendo un continuo en la cantidad y variedad de protoplumas y plumas hasta llegar a las aves.

Izquierda, de arriba a abajo: fósiles de Caudipteryx y Beipiaosaurus. Derecha, de arriba a abajo: fósiles de Sinornithosaurus, Anchiornis y Epidexipteryx.

Son también reseñables los recientes descubirmientos de Yutyrannus y de nuevos restos de Ornithomimus. El primero, descubierto en 2012 (también en China, por supuesto...), fue un tiranosauroideo de 9 metros de longitud, y cuyos restos (tres individuos) también presentan un protoplumaje cubriendo su cuerpo. Los anteriores tiranosauroideos emplumados descubiertos eran animales de tamaño pequeño-mediano, pero Yutyrannus huali es, hasta el momento, el dinosaurio emplumado de mayor tamaño encontrado. Con su descubrimiento, cada vez parece menos extraño imaginar a un enorme Tyrannosaurus con algún tipo de cubierta filamentosa. 

Por su parte, Ornithomimus edmontonicus es un ornitomimosaurio bien conocido desde  hace más de 100 años. El caso de los ornitomimosaurios resultaba curioso porque, siguiendo un criterio de "phylogenetic bracketing" (es decir, intentar averiguar un rasgo en un organismo en comparación con la presencia o ausencia de ese rasgo en otros organismos emparentados), deberían estar emplumados. Pero no habían aparecido fósiles de ornitomimosaurios emplumados, y el único que presentaba el suficiente grado de preservación como para tenerlas (nuestro patrio Pelecanimimus) solamente mostraba piel desnuda, lisa y sin escamas. Pero esto cambió el año pasado. También en 2012, aparecieron en Canadá tres individuos de Ornithomimus que presentaban protoplumas cubriendo su cuerpo. Y, mejor todavía, lo que parecían ser marcas de inserciones de raquis en el antebrazo de los adultos (como unas que ya parecían haberse descubierto en Velociraptor en 2007).

Fósiles de Yutyrannus (izquierda) y Ornithomimus (derecha).

Si volvemos a mirar ahora nuestro cladograma teropodiano, podemos observar que prácticamente todos los grupos incluidos en Coelurosauria presentan algún tipo de plumas o protoplumas. ¿Podemos decir que los celurosaurios son el grupo de dinosaurios en el que aparecen las plumas?


Lo cierto es que no, porque la historia no acaba aquí. Volviendo a nuestro país, el ya famoso carcarodontosaurio Concavenator corcovatus puede proporcionarnos algo más de información. Concavenator, famoso por la joroba de su espina dorsal a la altura de la cadera, presenta además otra característica singular: la presencia en la ulna de unas protuberancias nodulares, similares a las de Velociraptor e interpretadas como el punto de anclaje de algún tipo de estructura filamentosa. Sin embargo, existe cierto escepticismo por parte de algunos científicos, que afirman que podrían ser puntos de inserción muscular. Y es en este punto donde entra el último organismo del que hablaremos hoy: Sciurumimus albersdoerferi. Sciurumimus es un terópodo descrito en 2012, cuyos restos se encontraron en Alemania y que ha sido clasificado como una cría de megalosauroide. Además presenta, sorpresa sorpresa, largos filamentos preservados en la base de la cola (lo que le ha valido su nombre, "imitador de ardilla").

Fósiles de Concavenator (izquierda) y Sciurumimus (derecha).

Con la aparición de Sciurumimus, la hipótesis de la presencia de estructuras en el antebrazo de Concavenator podría ganar peso, puesto que ya aparecerían protoplumas de algún tipo en los megalosauroides (grupo más basal que los carnosaurios, al que pertenece Concavenator).


Con estos nuevos descubrimientos, podemos observar que han aparecido plumas o protoplumas en todos los grupos incluidos en el clado Tetanurae, desde megalosauroides hasta las aves. Podríamos así retrasar el origen de las plumas hasta los tetanuros. Quizás hasta la misma base de Theropoda (aunque no hay ninguna prueba al respecto). Pero los terópodos son el grupo que dieron origen a las aves, así que no es tan descabellado pensar que las plumas hubieran podido surgir a lo largo de su historia evolutiva, ¿verdad?

Sin embargo, la historia se complica, porque en algunos grupos de dinosaurios herbívoros (ornitisquios) se han encontrado también algunas estructuras, cuando menos, sospechosas. Aunque os tocará esperar un poco...

¡No os perdáis la siguiente entrega!

P.D.- Aquí, la primera parte. 

5 comentarios:

Miguel Angel Amorín Fernández dijo...

Saludos, Carlos. Todavía me acabo de enterar hoy de la existencia de este nuevo blog.

A pesar de haber sido Darren Naish uno de los primeros en manifestar su escepticismo acerca de la validez de las pruebas de la presencia de plumas en Concavenator, tengo que decir que fué a través de su blog que me enteré de un detalle cuando menos, intrigante:

Aunque la clasificación de Yutyrannus como un tiranosauroide basal es sin duda la que goza de preeminencia, me resultó curioso conocer que no todos la apoyan al cien por cien, y que algunos (entre los que se cuenta el propio Naish) piensan que podría ser en realidad un carcharodontosáurido (sí, como Concavenator). Lo cierto es que los cráneos de ambos géneros son muy similares.

http://blogs.scientificamerican.com/tetrapod-zoology/2012/04/04/giant-feathered-tyrannosaurs/

A fin de cuentas, opinar que esos bultos óseos en la ulna no son prueba de la presencia de plumas no equivale a afirmar que éstas estaban ausentes. Ausencia de evidencia no es lo mismo que evidencia de ausencia.;)

PD: Perdona que utilice tu blog para mandarte un mensaje personal, pero estos días estuve colgando algunas fotos nuevas. Si te interesa puedes pasarte por el foro del Paleofreak para verlas.

Miguel Angel Amorín Fernández dijo...

Bueno, como recordarás soy el que antes se presentaba bajo el nick de Miguelón. Por alguna razón no conseguí que la cuenta de Google me lo conservase.;)

rickraptor dijo...

Hola Miguel Angel.

No puedo contestar por boca de Carlos, pero quisiera dar mi opinión respecto al tema de la posición filogenética de Yutyrannus.

Sin ser ni de lejos experto en el tema, yo tiendo siempre a pensar que un análisis de sistemática filogenética, que es un experimento repetible y contrastable de una forma relativamente objetiva, es más fiable que la opinión de un experto en el tema. Por ello, creo que hasta que no se realicen más análisis y se publiquen lo más fiable es seguir pensando que Yutyrannus es un tiranosauroide.

Respecto a Concavenator y sus bultos de inserciones tegumentarias para unos / tuberosidades musculares para otros, creo que por el momento es mejor esperar a que se descubra una mejor evidencia. Por ahora, la única evidencia es la de que Concavenator sí tenía escamas, y no es imposible que tuviera plumas (por phylogenetic bracketing).

Por otro lado, comentar que Sciurimimus es un juvenil. En mi opinión, la hipótesis del gradiente ontogenético y de tamaño de Andrea Cau (está en el link que ha puesto Miguel Angel), añadiéndole el factor clima/temperatura para bichos como Yutyrannus o Cryolophosaurus, es lo que mejor explicaría la presencia de plumas en Archosauria.

Saludos!

Miguel Angel Amorín Fernández dijo...

Hola, Rickraptor.

Bueno, en principio mi comentario no pretendía ir más allá de lo meramente anecdótico. Conozco la diferencia entre expresar una opinión y plantear formalmente una hipótesis (por si no me hubiera quedado claro después de la pequeña "polémica" que se montó a cuenta de los dichosos bultos óseos). Después de todo, Darren Naish tampoco fué tan rotundo al exponer su idea.

Y ya que vamos a eso (y corrígeme si me equivoco), ¿No era también Andrea Cau un tanto escéptico respecto a la posicion de Sciurumimus como un megalosauroide? (él lo vería más dentro de Coelurosauria)

rickraptor dijo...

Como dije, no soy experto en terópodos ni tampoco estoy muy al día de todo el lio de Sciurimimus, de modo que no conozco la opinión de Andrea Cau al respecto :S

No me extrañaría que Sciurimimus cambiase tarde o temprano de posición en la filogenia, ya el cambio en la morfología durante la ontogenia es lo bastante importante como para que el adulto y el juvenil no se parezcan demasiado (basta con mirar esqueletos de neonatos, infantiles, juveniles y adultos humanos). Personalmente, darle un género y especie a un juvenil (especialmente a uno prácticamente neonato como este) me parece muy arriesgado.

Esto es porque, por regla general (con excepciones, como toda regla), los individuos juveniles presentan caracteres más primitivos que los adultos de la misma especie. Por ello, no es imposible que un celurosaurio basal o un alosauroideo basal presentaran caracteres más primitivos en sus primeras fases juveniles. No sería inconcebible que Sciurimimus fuese un dinosaurio más derivado. Y, por supuesto, la diagnosis no es la misma para el adulto que para el juvenil. Por supuesto, solo es mi opinión.

Un saludo :)