martes, 21 de mayo de 2013

No, no son huesos de burro! (I)

Si hay un comentario recurrente, y además no muy respetuoso hacia los paleontólogos de vertebrados, es el de "¿y como saben que esos huesos no son de un burro muerto?". Y a veces ni siquiera como pregunta, sino como enunciado (y de forma bastante despectiva en algunos casos). Estos comentarios los escuché primero de un pariente muy querido cuando era jóven, pero pronto me di cuenta que no era poco habitual.

Columna vertebral de un équido (grupo al que pertenecen burros y caballos)

Aunque siempre se puede usar un argumento de autoridad para responder esta cuestión (del estilo de "somos los expertos... ¿si no lo sabemos nosotros quién lo sabrá?") hemos decidido que estaría bien dejar muy claro a todo el mundo que existe un método científico para determinar por qué no son huesos de burro y sí de animales que vivieron en un pasado remoto.

De modo que comenzamos hoy con el capítulo 2 de anatomía comparada, dedicado a mis queridas vértebras.

Las partes principales de una vértebra: Neural arch (arco neural),
Centrum (centro o cuerpo vertebral) y Hemal arch (arco hemal).
La notocorda está presente durante el desarrollo embrionario de todos los vertebrados y en muchas formas adultas de anamniotas y algunos amniotas.

Las vértebras son esos huesos que forman la columna vertebral (valga la redundancia) o espinazo de cualquier organismo cordado, craniado y vertebrado (es decir, con cráneo y vértebras). Son de los restos óseos más aparentes y característicos, junto a un cráneo articulado (que no suele ser la norma), y de los que uno podría decir, viendo una vertebra grande "eso es de un pollino*".

Primero, un repaso rápido por las vértebras: constan de 3 partes principales que nos permiten orientarlas: El arco neural (dorsal), el centro o cuerpo vertebral y el arco hemal (ventral).

El centro vertebral y el arco hemal (chevron en dinosaurios) suelen ser simples. En muchos dinosaurios, el centro vertebral puede presentar pleurocelos (cavidades excavadas en los laterales del centro que aligeran la vértebra).

El arco neural suele ser la parte más compleja de toda vértebra. Incluye las articulaciones con la vertebra anterior (prezigapófisis, orientadas dorsalmente 3 y 4) y con la vértebra posterior (postzigapófisis, orientadas ventralmente). También presenta muchos procesos de inserción de la musculatura epaxial, como pueden ser la espina neural o apófisis espinosa (la proyección más dorsal del la vértebra, 7) o las apófisis transversas (proyecciones laterales, 8). También hay una serie de láminas que comunican distintas regiones del arco neural y, por supuesto, un canal neural por el que pasa la médula espinal.

Vértebra tipo con todos sus elementos por partes

Supongamos que, un día paseas por el condado de Treviño y observas una roca curiosa sobresaliendo de la tierra. Excavas, la desentierras (y luego la limpias, consolidas, pegas y demás) y te encuentras algo tal que así:

Vértebra problema. A: anterior, B: lateral, C: posterior. Escala en cm.
Desde luego es una vértebra, con su centro vertebral y su arco neural bien diferenciados. Aunque sea tentador, no pensemos que es de un borrico, porque podemos acabar siendolo nosotros. Vamos a observarla y a estudiarla. Y para ello vamos a hacer algo tan sencillo como mirar vértebras de animales actuales y ver a qué se parece más (que viene a ser el principio fundamental de la Anatomía Comparada).

Empecemos por mirar a vértebras de un mamífero, grupo al que pertenecen los burros, caballos, nosotros y cualquier animal con glandulas mamarias y pelo actuales. Las de nuestra propia especie (H. sapiens) son un buen ejemplo, rápido y fácil.

Vertebras de mamífero (H. sapiens) en vista lateral (arriba) y anterior (abajo). Hay un representante de cada tipo de vértebra (en humanos, claro): cervical (1), dorsal (2), lumbar (3).
Las diferencias son grandes. El centro vertebral de los mamíferos parece "plano" en ambos lados, mientras que el de nuestra vértebra problema tiene una concavidad anterior y una convexidad posterior.
Si nos vamos a un manual de zoología de vertebrados, encontramos que existen varios tipos de vértebras en función del tipo de centro vertebral que tengamos:

Las vértebras pueden ser a) acélicas/platicélicas (mamíferos), b) anficélicas (teleosteos, ictiosaurios),  c) procélicas ("reptiles"), d)  opistocélicas ("reptiles") y e) heterocélicas (aves, algunas tortugas).

El sufijo "celia" significa "concavidad". El prefijo nos dice cómo son las vértebras: acelicas (sin concavidades), anficélicas (dos concavidades), procélicas (concavidad anterior), opistocélica (concavidad posterior) y heterocélica (centros convexo-cóncavos).

Las vértebras mamíferas son típicamente acélicas. La del problema es procélica, lo que indica seguramente que su dueño fuera un reptil (bien un lepidosaurio o un arcosaurio). Basta con buscar vértebras de algún reptil. Por ejemplo, veamos unas vértebras de cocodrilo:

Vértebra procélica de cocodrilo.
Desde luego, esta vértebra es mucho más "reptiliana" que "mamaliana", como lo es la del problema. Pero, ¿qué "reptil" actual tiene vértebras de ese tamaño?

Me alegra que lo preguntes, Mike. La próxima entrega nos resolverá este acertijo.

4 comentarios:

Miguel Angel Amorín Fernández dijo...

En princípio, es bueno mantener una posición razonablemente escéptica. El problema es cuando a veces ese escepticismo parte de la ignorancia o peor aún, se reafirma en ella.

La verdad es que el motivo de este comentario es que la situación que planteabas al comienzo me recordó aquella "polémica" que desató Oscar Terol con una actitud bastante parecida.

rickraptor dijo...

Miguel Ángel, evidentemente hay que mantener un cierto grado de escepticismo con cualquier tipo de hallazgo y solamente dejar en manos de un paleontólogo profesional su correcta identificación y contextualización.

La idea de este post (y los que vienen a continuación) era intentar mostrar la metodología que permite refutar la hipótesis (100% válida desde el punto de vista científico, aunque la gente la enuncie desde otra perspectiva) que lo que se ha desenterrado son huesos de un caballo o de un burro, y no de un dinosaurio. En otras palabras, que los paleontólogos no nos inventamos las cosas ni tenemos mucha imaginación.

Y respecto a tu último párrafo, es cierto que es un problema cuando gente con cierta repercusión en la opinión pública (famosos, gente que sale en medios de comunicación y demás) pone en duda el conocimiento científico desde la ignorancia.

Porque es correcto ser escéptico, pero de ahí a afirmar que los paleontólogos tenemos "mucho cuento" o las declaraciones de Mario Vaquerizo en El Hormiguero (en el Blog de Las Hoyas se habló de ello, pero han eliminado el video de Youtube, lamentablemente) hacen más daño que bien.

misterdunkin dijo...

Hola soy un aficionado a la paleontologia, en mi zona lo que mas sale es Plioceno, casi siempre y en gran mayoria lo que salen son gasteropodos y bivalvos pero a veces aparecen algun resto oseo de animales marinos y esporadicamente de alguno terrestre.
He encontrado lo que creo que es una vertebra cervical y me gustaria saber si te enseño una foto me pudieses orientar a que animal puede pertecenecer. Es posible?
muchas gracias.

Carlosdino dijo...

Buenas. Ni Dani ni yo trabajamos en Plioceno (estamos centrados en Mesozoico), y por lo tanto no estoy seguro de que pudiéramos orientarte. ¿De qué región y país estamos hablando? ¿Tienes alguna universidad cerca donde trabajen paleontólogos? Quizás ellos puedan orientarte mejor que nosotros