viernes, 2 de enero de 2015

¿Por qué ser paleontólogo?

Una pregunta que me ha hecho mucha gente a lo largo de muchos años es: "¿Y por qué quieres ser paleontólogo?", seguido de expresiones como "Se más inteligente, como tu «familiar», y estudia «carreras que no mencionaré», que es lo que tiene salida/da dinero". 

Y en efecto parece que es cierto: aguardan muchos años de formación y titulación todavía y de búsqueda de becas/financiación para poder conseguir esa formación. Una suerte de "mendicidad académica", en la que se tendrá que convencer a fundaciones u organismos públicos de que merece la pena ceder unos cuantos excedentes financieros para tal formación. Ahora mismo, gente dos años más joven que yo y titulada en otras ramas gana más de lo que cualquier científico joven que no trabaje para una gran empresa podría aspirar a ganar de aquí a 10 años.

En un mundo tan materialista y consumista como el nuestro, cualquiera que se dedique a algo que requiera más horas de trabajo del estipulado y que no esté muy bien remunerado parece estar algo loco.

Así es la investigación: se paga con más cosas que dinero (de otro modo, no lo haría mucha gente).

Como todos, nací curioso. Muchos dejan de serlo al entrar al colegio, pues el sistema contemporáneo de educación parece tener esa cualidad: destruir el apetito por la curiosidad. Yo no lo perdí. Me convertí en el típico niño repelente que todos sus compañeros ya llamaban "científico" o "loco de la ciencia" (no precisamente como algo positivo para ellos, evidentemente). Estaba muy lejos de ser un científico, pero la divulgación de temas científicos (paleontología, vulcanología, astronomía...) me aportaba unas respuestas que nunca me eran suficientes, pues tras cada respuesta venían muchas más preguntas.

Además, me gustaron siempre de niño los dinosaurios. Desde antes de saber siquiera cómo escribir esa palabra ni ninguna otra. Es de los primeros recuerdos que guardo de mi infancia. Yo y mis muñecos de dinosaurios. Yo y mis libros de dinosaurios. Yo y mis documentales de dinosaurios. Por eso, con cuatro añitos (puede que antes) yo lo tenía claro: si me fascinan los dinosaurios, de mayor sería "experto en dinosaurios" (como le decía a mis profesores en preescolar).

Ser paleontólogo es, para algunos niños, como ser astronauta o futbolista: una profesión de ensueño que desaparece conforme se llega a la adolescencia. Unos pocos sin embargo hemos sido cabezotas hasta el final.

Cuando decidí estudiar una carrera de ciencias no sabía aún que querría ser científico. Solo que me interesaban los dinosaurios, el trabajo de campo en paleontología y los procesos evolutivos. Podría resumirse en 3 preguntas generales: ¿cómo eran los dinosaurios?, ¿qué herramientas puedo usar para estudiar organismos pretéritos? y ¿cómo se transforman los organismos? Y la biología parecía idónea para buscar esas respuestas.

Por supuesto, durante el transcurso de esa carrera terminé aprendiendo muchas otras cosas. Muchos otros grupos de organismos, muchas otras metodologías y aproximaciones a la naturaleza (desde los niveles moleculares a estudiar ecosistemas enteros). Pero el pasado remoto me atraía sobremanera. Quizá porque el mundo que estudian todos los neontólogos (los que estudian organismos contemporáneos) está ahí fuera: no es fácil comprenderlo, pero es muy sencillo aprehenderlo. Todo el mundo puede "estar" en el presente, sentarse en un paisaje, tocar, oler, saborear y contemplar la naturaleza.

Pero el pasado remoto es diferente. Uno no puede captarlo a través de los sentidos como el presente. Podemos leer lo que otros escriben sobre él, sea ciencia o ciencia-ficción, e imaginarlo. Pero no podemos experimentarlo directamente. Y el pasado a muchos nos llama con mucha fuerza.
Y es cuando haces tus primeros pinitos en la investigación, con tus primeros y modestos trabajos originales, cuando te das cuenta por primera vez de que el pasado se transforma, a través del método científico, en algo tangible. Te permite mirar un momento, un organismo concreto y obtener datos reales sobre él. Y es en esos momentos cuando, sin necesidad de un portal del tiempo, has podido ver una parte del pasado por primera vez, antes que ningún otro ser humano.


Diseño de Eduardo Puértolas para la portada del libro de resúmenes del pasado XII EJIP, en la que captura a la perfección  la capacidad de los paleontólogos para "ver" el pasado.

Eso te da la capacidad no para imaginar, sino para ver. Desde las excavaciones, cuando puedes ver antiguos océanos en lugar en que hoy día hay estratos llenos de ammonites, belemmnites y braquiópodos en Guadalajara o sentir que estás paseando por un bosque que está siendo vadeado por gigantescos saurópodos y estegosaurios en el Jurásico Superior de Portugal. O seguir la pista dejada por las huellas a un grupo de dinosaurios terópodos que cruzaban una llanura en el Cretácico Inferior de La Rioja, pues estos rastros permanecen casi idénticos a cuando se dejaron hace más de 100 millones de años.

Una vez en el laboratorio, analizando los restos desarticulados, eres capaz de hacerte por primera vez una imagen de cómo era el organismo en cuestión y comenzar a ver cómo se movía, cómo realizaba sus otras funciones vitales. Lo comparas con otros organismos emparentados y eres capaz de ver los procesos evolutivos que transformaron a sus ancestros en el organismo que tienes delante. Analizas o cotejas tus datos con los de otros organismos de los mismos estratos o el mismo yacimiento y eres capaz de escudriñar cómo eran las relaciones entre los distintos organismos con mayor certeza de lo que eras capaz de hacerlo en campo.

Es la manera más parecida que aún existe de viajar por el tiempo. De viajar al pasado.

Y eso es una sensación que no se paga con dinero.

Por ello, ante la pregunta de ¿por qué paleontólogo? Yo suelo devolver la pregunta en negativa: ¿por qué no paleontólogo?

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Nota: redacté la mayor parte de esta entrada a comienzos del 2013, terminando la carrera y en una situación académica y financiera aún más precaria que en la actualidad. Aunque en esta entrada pueda parecer que el romanticismo me enajena un poco de la cada vez peor situación de la investigación en este país en particular y la gran cantidad de factores negativos del mundo de la investigación en general (aunque estos últimos son los mismos que encontramos en otras disciplinas. Es lo que tiene ser humanos). En cualquier caso, hay que considerar que es más común en todo el mundo vivir de forma precaria que no, elijo la pasión y salud mental + precariedad que ocupación anodina + precariedad.

8 comentarios:

Spartan dijo...

La verdad es que me has hecho acordar un poco a mi infancia en la que queria ser paleontologo. Como dices ya en el instituto lo deje un poco para meterme a direccion de cine. Al final lo deje por el diseño de criaturas, aunque esto me tiene un poco acercado al campo de la paleontologia, mas que todo en ponerles chicha a los bichos. Y si se como era sentirse en el cole como el tipo cientifico loco xD
Feliz 2015!

Cristian Figueroa dijo...

Me has hecho ver la luz *-* Aún así trataré de tomarlo como un hobbie si es que llego a ser dentista, me encantan los dinosaurios desde pequeño igual que tú, pero ahora me empecé a dar cuenta. Gracias por el articulo, saludos

javicurry dijo...

Yo acabo de comenzar una ingeniería. Llevo tres semanas y me he dado cuenta de lo que realmente quitó hacer en mi vida es dedicarme a la paleontología que es lo único que me ha gustado desde que tengo uso de conciencia. Necesito algún consejo para convencer a mis padres de que no todo en este mundo es ganar dinero, sino que dedicarte a lo que te apasiona. Agradecería cualquier comentario. Gracias.

Enzo Leonardo dijo...

Hola, tengo 17 años y me gustaría ser paleontólogo. Desde niño me fascinaron los dinosaurios y siento que es lo que debería hacer, como se dice, si trabajas en algo que te gusta no es trabajo.
No se cómo o donde estudiar paleontología en Ururguay, estoy en quinto biológico en el liceo.
¿Pueden decirme como seguir el camino de la paleontología que me esta llamando?

Carlosdino dijo...

Hola a todos, gracias por vuestros comentarios.

Enzo, no sé cómo serán las cosas en Uruguay, pero normalmente hay dos ramas para terminar dedicándose a la paleontología: a través de la geología, y a través de la biología. Estudias una de las dos carreras, y en los últimos cursos podrás acceder a asignaturas relacionadas con el tema, y conocer profesores que puedan orientarte y dirigirte trabajos y proyectos, y encaminarte por el camino de la paleo. ¿Geología o biología? Bueno, eso dependerá de tus gustos personales, y de las asignaturas ofertadas por cada carrera en cada universidad. Tendrás que informarte.

Javi, no podemos decirte mucho... el mundo de la investigación no es fácil, y cuesta ganarse la vida con él, pero si es lo que de verdad te gusta deberías luchar por ello, y tus padres deberían aceptarlo.

javicurry dijo...

Muchas gracias por responder. A ver qué pasa.

carlitos rosales dijo...

Se podría ser paleontologo por letras interesándose por su historia y eso?A mí me llegó a gustar cuando era pequeño y ahora que faltan años para ir a la uni me gustaría que me aconsejes.Me han dicho que puedo ir por Humanidades ya que si voy por Ciencias todo lo que tenga que ver con números en el cole lo llevo crudo excepto si es de estudiar geología y eso.Sólo quiero que me ayudes/aconsejes si sabe alguien estoy en mi primer año de bach y estoy en Humanidades

Carlosdino dijo...

Hola Carlitos. Bueno, entrar en el mundo de la paleontología desde una carrera de letras es más complicado. Lo habitual suele ser entrar desde una carrera de ciencias, ya sea Biología o Geología. Lo único que se me podría ocurrir es intentar acceder desde Arqueología, pues es habitual que los arqueólogos colaboren con paleontólogos en yacimientos del Pleistoceno, donde puede haber interacción entre organismos fósiles y seres humanos. Pero esto es solo en yacimientos modernos, y para edades más antiguas veo complicado que un arqueólogo pudiera hacerse hueco.